XXX

escrita por KAPI dedicada a

miércoles 29 enero 2014    2.00 corazones

Inestabilidad sobre mis pasos. Caminar cuesta tanto… El dolor me cercena y hace que la amargura y la tristeza se solapen a mi alma. No sé nada de lo ocurrido, siquiera de lo transcurrido. Recuerdos del presente y del pasado en infinidad. ¿Qué nos ha pasado?

Antaño lo deseé, el sueño de soñarte convertido en realidad. Sinónimo de ello es tocar el cielo. Pero hoy nada nos puede ayudar. Tú no estás, yo tampoco. Te vas y caigo. Al instante caigo…, para así levantarme. Jamás encontré mejor impulso. Seguiré pues hasta el abismo de tus caprichos, hasta la liturgia de tus deseos convertido en el esclavo irreverente. No hay otro camino en mi vida. El pecado de la carne hace, pervierta mi razonamiento.

…Ay…El amor, excusa de agravios mortales. Hace, lo consigue sin proponérselo siquiera, me sienta un dios de los infiernos. Un chiquillo con zapatos nuevos cuando ni siquiera aprendió a caminar. Que un sueño en mi mente se repite, muy dentro de mí una voz se cuela como eco y me dice que lo tengo cerca: Tú.

 

Dicen, estoy loco. La razón del comportamiento sin embargo no me hace caer, viviendo la realidad distorsionada. Es por eso que sigo adelante. No sé cuándo te tendré, si te tengo o si alguna vez te tuve. Pero sigo. Sigo porque te tengo, Amor. Es lo que tienen las quimeras. Eso creo no puede terminarse nunca. Aunque el mundo se empeñe en algo diferente, y éste caiga a nuestros pies. Aunque el cielo no exista. Ideologías y pensamientos no harán que se sobrevenga a su extinción, no ante este sentir (por muy maltratado y débil que parezca)

Fuerte, he de ser fuerte. Apariencias no me engañan. Estratagemas no me menguan. Rebeliones sólo hay en mi interior, como erupciones volcánicas. Son pálpitos de sangre como lava, corazón hirviendo en un icono de carne y hueso. Recházalo, je, si te atreves; y niega el sentimiento que escupe. Que brama. Saldrá éste al exterior, en forma. Y de forma abrupta. No intentes pararlo, mucho menos impedirlo. Pero pausada. Flotará como la flor en el ambiente, olor a primavera. Porque no es destrucción sino semilla…si tan solo, al final de todo, sólo queda el polvo: el de mis cenizas. Ellas son la luz, la que ilumina el corazón indómito. Y por muy oscuro que se vea trazará caminos en forma de abrazos, de besos. De sexo ininterrumpido. Hasta cubrirte. Porque te quiero desde el mismo momento en que te vi. Desde el momento en que confundí amistad con amor y amor con amistad.

 

Yo sé, no soy tonto. No había nada de eso. Únicamente deseo. Irracional. Químico. Inexplicable. Y se instaló en mí. No cambia de refugio como lo hace un ermitaño. No mengua como las ascuas de una hoguera ya consumida. Prevalece. Perenne. Impertérrito. Hasta el fin de los tiempos. Se instaló y ahora se aviva, como las mareas y su viento del sur. Como el empuje de miles de gargantas. Me arrastra y me domina. No puedo evitarlo ¡Ni negarlo! Que es fatal y fatalidad es lo que quiero. Porque sé, yo sé que me amarás aunque nuestros destinos se empeñen en tirar cada uno para su lado. Aunque a mi lado no estés y no pienses estarlo. Me amarás porque soy el amor, el que aguarda esperándote, el impaciente. Ese que se posa en tu pupila. Ese que se perfila en cada gesto tuyo. El que anida en tu labio. Soy el deseo, el subconsciente de una conciencia que no se doblega y está ya derrotada. Soy el entregado. El yaciente. El doliente. Soy el todo y soy la nada. Soy YO. Y eso no podrán negármelo.


En esta web utilizamos cookies, tanto propias como de empresas colaboradoras, para obtener datos estadísticos de la navegación de los usuarios, lo que nos permite mejorar la información y la publicidad que te mostramos y adaptarla a tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Más información