¡VUELVE, POR FAVOR!

escrita por PEDRO dedicada a ALDARA

miércoles 2 febrero 2011    2.92 corazones

QUERIDA ALDARA:

     He navegado mil mares, pero sólo contigo, Aldara, llegué al final, hasta horizontes sin límite. Te necesito como el aire que respiro, como la única verdad que vivo y como lá única voz que grita implorando que regreses y me vuelvas a iluminar cada día con tu sonrisa. Necesito que seas el sol de mis crepúsculos sombríos, que seas mi úncica estrella en noches nubladas, que seas mi música en medio de mi abismal silencio, que seas, en definitiva, todo lo que realmente fuiste durante todo ese precioso tiempo que vivimos juntos.

     De qué valió cada regalo que me hiciste, cada plabra que me dijiste, de qué valieron tantas cosas, si fueron depositadas por ti, Aldara, en el baúl (pero no de los recuerdos), sino del olvido. Lo cerraste con llave y lo arrojaste al fondo del mar.

     Sin embargo, si me ofrecieras otra oportunidad para intentarlo de nuevo, sería capaz de sumergirme hasta lo más profundo del océano para rescatarlo. Te lo traería y lo abriríamos juntos para que resurgiera del olvido aquel tiempo de amor que compartimos en intensidad y plenitud.

     En este momento, las gotas de lluvia que empiezan a mojar el cristal de mi ventana. Las confundo con mis lágrimas de dolor; el dolor de algo que, inexplicablemente, ya acabó, mas siempre bajo la esperanza de nuestro pronto reencuentro.

     Desde que te fuiste, mi situación es como la de un náufrago en una isla desierta. Y, aunque pueda parecer una paradoja, me encuentro prisionero. Y, sobre todo, condenado    de por vida a desearte, a quererte...

     Ya llevo tiempo enfermando, como ese morir lentamente de amor. Tú, Aldara, eres mi única medicina que, realmente, me puede hacer sanar.

     Quiero seguir siendo la poesía de tus labios en flor, deseando de un modo enfervorizado que, en cada una de nuestras millas que nos separan (en tu mar y en el mío), siempre estemos esperando el reencuentro.

     ¡Ojalá que este nuevo año que se acaba de iniciar, nos traiga anhelos y proyectos, mas siempre  en  común; que tu barca iluminada oiga mis llamadas destellantes y navegue tanto en los mares en calma como en las tempestades, pero nunca a la deriva, y siempre bajo un rumbo fijo, buscando una bahía donde recalar definitivamente, pero no una bahía cualquiera, sino mi bahía...!

 


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