UN PASEO A TU LADO

escrita por ALEX dedicada a N.

miércoles 10 febrero 2010    2.50 corazones

La tarde era lluviosa y decidimos dar un paseo al abrigo de tu paraguas y tomarnos un café en la espléndida plaza de A Quintana, ¿te acuerdas?.  A veces, cuando tu ausencia me golpea, me voy allí con una novela y me enfurruño por dentro cuando alguien se me ha adelantado y se ha sentado en nuestra mesa.  Hemos pasado allí tantas horas, hablando de todo y de nada, con nuestras rodillas buscándose silenciosas.  Me río ahora, porque muchos años después un día me soltaste a bocajarro: “Debimos hacer más el amor y hablar menos” ... pero me encantaba hablar contigo, provocarte con mis locuras, dejarme seducir por las tuyas, sentirme acariciada por el tono de tu voz, perderme en el fondo de tus ojos.

 

            Sé que tú también visitas a solas aquel bar, que  en los días más generosos te sientas en su terraza delante de una copa de cerveza y escuchas la vida compostelana que tanto nos ha arropado siempre.  Las campanas de la catedral, el lento caminar de los jubilados, las inocentes risas de los escolares y alguno que otro beso de esos afortunados que no tienen que esconderse.  Pero también en eso tenías razón, ¿y qué más da?, ¿piensas que sienten más dicha que tú?.  Ni siquiera me molesté en responder.

 

            Aunque yo no sabía entonces que se podía sentir todo lo que yo llegué a sentir contigo.  Muchas veces me encuentro pensando que me hubiera perdido una de las mejores partes de mí misma si yo no me hubiera atrevido a dar el paso.

 

            ¿Cuántas cosas haces al día que no tengan ningún riesgo?, me preguntabas.

 

            Oscurecía ya cuando salimos y tu boca buscó la mía por primera vez, dentro de tu coche.  Supongo que ese beso llevaba toda la tarde dando vueltas por mi cabeza, pero me sorprendiste, me puse nerviosa y me entraron ganas de esconder mi cabeza en el bolsillo de tu chaqueta, pero agarré fuerte tu mano y te devolví el beso.  ¡ Cuántas veces me ha acompañado tu olor en mi piel !.  Decías que llevabas años deseando ese momento, que te parecía imposible que fuera real, que yo para ti siempre había sido un sueño.

 

            No sé en qué momento me enamoré de ti, porque durante un tiempo intenté luchar contra los sentimientos que me invadían hasta tal punto de meterte en mi cabeza durante todas las horas de vigilia.  Pero fue imposible, ocurrió sin que pudiera hacer nada por evitarlo y entonces decidí disfrutar de ti, de todo lo que me dabas.

 

            Aquella noche, antes de llegar a casa, tenía mi móvil lleno de mensajes tuyos, te gustaba mi pelo, mis ojos, mis dientes desiguales, mi forma de ver la vida, la alegría con que, según tú, yo lo llenaba todo ... ¡era genial vivir todo aquello!.  He amado con fuerza otras veces ... ¿qué lo hacía diferente?, ¿por qué sentía todas aquellas increíbles emociones que me dejaban paralizada de puro novedosas?.  Tú me decías, no quiero ser tu amante. Seré tu amador.

 

            Te quiero, hoy igual que entonces.  Has llenado mi vida de frases que me acompañarán para siempre.  A pesar de todo, ha valido la pena.


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