Te prometo un "para siempre"

escrita por Pablo_Neruda dedicada a Él ya sabe quien es

domingo 8 febrero 2015    2.40 corazones

                                               Murcia,  14 noviembre de 1936

   Querida Fabiola:

   Como ya sabes, mañana parto a Madrid, la guerra me está esperando.  Apenas llevamos dos meses de noviazgo, pero sé que nunca voy a poder amar a otra como te amo a ti. “Amor” era solo una palabra hasta que tú llegaste para darle un significado. A pesar de los pocos momentos que hemos podido compartir, recuerda que lo perfecto no es aquello que dura para siempre;  sino lo que dura lo suficiente para ser inolvidable. 

   Te amo. Pero no solo por tus tirabuzones rubios, tu pálida tez ni tus ojos azul cielo, no. Te amo por tus virtudes y por tus defectos. Te amo por tu bondad y por tu ternura, y por tu pasión por los libros.  Te amo por todo lo que hemos compartido juntos. Te amo por la forma en la que suspiraste “Dios mío” la primera vez que te llevé a ver el mar. Te amo porque te amo. No necesito ninguna otra razón para hacerlo. No sé cómo explicarlo… ¿Me permites inventar verbos? Entonces, yo te cielo. Significa que aunque tuviese alas para ir a cualquier sitio, permanecería toda la vida contigo.  

  Me imagino todo lo que hubiéramos podido ser tú y yo si no fuésemos tú y yo; si no fueran tiempos de guerra ni de lutos infinitos.

   Predestinados a encontrarnos, condenados a perdernos, luchemos contra un destino tan irónico. No sé cuánto se prolongará la guerra pero quiero que sepas que yo vivo con el único objetivo de volver a tu lado. Por eso te pido, te suplico, que no me olvides; porque la guerra mata, pero el amor, también. Saber que me estás esperando me mantendrá cuerdo durante la batalla, amada mía. Sé que son tiempos difíciles para los enamorados, pero acabarán, te lo prometo;  ambos nos merecemos un final feliz. Como dijo Neruda: “si nada nos salva de la muerte, que el amor nos salve de la vida”.

  Tú eres la manera que tiene el mundo de recordarme lo bonita que es la vida. Cuando volvamos a vernos, te cogeré fuerte de la cintura y te daré mil besos; y si pierdo la cuenta, empezaré a contar de nuevo.

   Yo te prometo un “para siempre”. Por eso, cuando acabe la guerra:

Me ames o no.

Me escribas o no.

Me olvides o no.

Recuerda que yo sé de promesas.

          Siempre tuyo,  Cristian.


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