SONRÍE

escrita por Apolo dedicada a Mi esposo

miércoles 23 enero 2013    4.05 corazones

SONRÍE

Mi querida esposa, mi niña. Sabes que no me gusta escribir,  porque llego muy cansado, y porque soy de la opinión de que quien quiere de verdad quiere en silencio, con hechos y no con palabras; pero hoy es nuestro aniversario, y sé que estarás triste. Hoy quiero que sonrías, y guardes esta carta junto a las que cada semana te mandaba cuando hacía el servicio militar, las del pequeño baúl de madera con cursi lacito rosa. En ellas escribía TE QUIERO, siempre con mayúsculas, y eso es lo que hoy quiero recordarte. Hoy seré tu obrero poeta. Sabes que soy un desastre para las fechas (una vez te enfadaste muchísimo porque me olvidé de tu cumpleaños), pero cada día que pasa va marcado con una cruz en este calendario con fotos de castillos de Alemania. Ya sólo quedan 63 para volver a verte.

Ha empezado a llover, y las calles de Frankfurt lucen brillantes como cristales; sólo se escuchaban mis pisadas solitarias, lentas y cansadas, volviendo del trabajo. He estrenado la bufanda y los guantes que me regalaste (yo, que cuando abrí el paquete pensé que nunca me los iba a poner); pero aunque hace cero grados, paso más frío en mi alcoba, cuando me abrazo a la almohada y no huelo tu perfume, cuando el trémulo desnudo de tu recuerdo me acecha, cuando me acuesto en el dócil regazo de la imaginación, en el varadero inerte del silencio. Echo de menos la alegría de España; la chica de la tienda nunca me sonríe cuando le compro el pan para la cena.

Ahora estarás bañando a las niñas, o tal vez tomando la lección de matemáticas a Lucía. Cuando he llegado ya mis compañeros habían preparado la cena. No denigro de sus habilidades culinarias, pero es que sin ti nada me sabe igual. Me acuerdo de tu crema de calabacines al queso, la que me tomaba por compromiso y ahora añoro, y del solomillo con pasas y nueces que siempre me preparabas en mi cumpleaños. ¿Por qué se ríen de mí cuando me ven llorar? ¿Acaso se han acomodado a la soledad? Me asusta ver su felicidad en la distancia; yo quiero echarte de menos en cada minuto, yo quiero que tú seas lo último en que pienso antes de dormirme. Me taparé esta noche con algún recuerdo y cerraré los párpados del tiempo para volver a verte paseando por nuestra playa, y lloraré un mar de recuerdos ¡Ay bendito mar que tanto anhelo, escenario de amor a escondidas y despertar de la carne inocente! El día que vuelva nos vamos a bañar desnudos por la noche. No te rías de mí, tengo ganas de mar, en esta patria fugaz, los rascacielos no me dejan disfrutar de los rojos atardeceres.

Ya ves, hoy me convierto en un poeta que ha visto embargar su vida sobre tus lágrimas. Yo, que veía bailar las olas con bata de cola, yo que me embelesaba mirando al sol ahogarse en el mar, me asfixio cada día en esta fábrica gris e impersonal. Como barca triste del puerto, quise guardar la espuma entre mis dedos, quise desligarme del quiebro de tus besos, del dosel de tu mirada, del albor de tus deseos, pero olvidé que eras sirena, y tu canto me llama. Hay veces que el mar de tu ausencia es la muerte donde floto; hay días en que hastío me seduce en su naufragio. Quiero mar, bajo tus enaguas, ahogarme en mi pena, quiero tatuar su nombre en la quilla de mi cuerpo. No te rías, preciosa, que de mis rudas manos salen estas letras con perfume de poesía, que yo puedo ser romántico si me lo propongo. No pierdas tu sonrisa entre el turbio oleaje, que hoy la noche me ciñe en su regazo y las estrellas tiritan con guiños de tenue esperanza. Sabes que es una situación temporal, que mi currículum ya debe empapelar la oficina del INEM. Cariño mío, nuestro amor no está en crisis, aunque esa palabra nos amargue la vida, va rindiendo dividendos, y crece cada día. No hay prima de riesgo en esta melancolía. Tu ausencia va cosida a mi dolor, y la distancia hilvana el deseo. No temas,  sé que eres celosa, pero soy esclavo de tu piel, estamos unidos por el hilo invisible de la fidelidad. Te amo hasta la locura, porque la cordura en el amor no vale. ¿Quieres que te diga por qué te quiero? Porque eres el mástil que me mantiene erguido. Porque tus cabellos son las olas de mi eterna tempestad y tus labios de coral me empujan a la locura, porque tus ojos son azules como el mar  inmenso de mis recuerdos, porque eres salada, y graciosa, como la ciudad que me vio nacer. Eres la madre perfecta, la esposa perfecta, la amante sublime. Dijo Tolstoi que “el que ha conocido sólo a su mujer y la ha amado, sabe más de mujeres que el que ha conocido mil”. No vuelvas a adelgazar, me gusta cada centímetro  de tu cuerpo, de tus curvas insinuantes. Me gustas “jamona” (¿ves?... ya te hice sonreír). Somos distintos como la luna y el sol que en el ocaso se encuentran, pero querida mía, es que no hay amor sin espinas, es que la perfección aburre… y yo soy tan imperfecto…

Hoy te necesito más que nunca. Asómate a los acantilados de la vasta lejanía para lanzarme besos escondidos entre nubes, para enviarme un cortejo de tiernas caricias. Cuando en mi orilla las olas giman exaltadas, sentiré la brisa de tu suspiro. Cuando el silencio de la bruma salude al sol que muere, anclaré mi alma enmohecida en la bahía de tu recuerdo. Tu amor me llega sin palabras, sin aeropuertos ni autopistas colándose furtivo entre mis sábanas. Tu voz en el teléfono es para mí música que enamora, aunque en el coloquio se cuele la nostalgia sin ser invitada.

No te olvides de dar a las niñas muchos besos de mi parte y ten paciencia con ellas; sé que estás desbordada pero ellas también están sufriendo. Yo también me desespero cuando no huelo a calabacines en la cocina, cuando enciendo la tele y no entiendo una palabra, cuando no me salen las cuentas y recuerdo el examen de matemáticas… Tacha ya el día de hoy en tu calendario, que yo ya lo hice en el mío, donde Febrero es el castillo de Neuschwanstein, y parece salido de un cuento…Y sonríe, amor mío, que ya sólo quedan 62 días.

 


En esta web utilizamos cookies, tanto propias como de empresas colaboradoras, para obtener datos estadísticos de la navegación de los usuarios, lo que nos permite mejorar la información y la publicidad que te mostramos y adaptarla a tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Más información