Sin medias tintas

escrita por Chinche dedicada a Un marido

martes 27 enero 2015    2.54 corazones

Viejo: Te zurcí las medias. Cosa que me pone mal, verte con los pies agujereados. Si parece que fue ayer que me sorprendiste, todo lustrado, bajándote del taxi como si fuera tu descapotable y preguntándome si me apetecía ir a tomar unos tragos. No tenías por qué invitarme, te contesté yo, pero por dentro me daban ganas de acomodarte el jopo y plantarte un buen beso como para que te dejaras de pavadas.
Eso sí, la camisilla no tiene arreglo. Estirada y descolorida, preferí verla en la volqueta antes que me toque rozarla en alguna noche de estas, en que te pones desacatado.
“Me parece que vamos rápido”, te alcancé a decir después de la primera salida. ¿Te acordás, viejo? Y no entendiste mucho o te hiciste el duro de mente, porque aceleraste los trámites y terminé más enganchada que prendedor de solapa. Aquella costumbre de no escuchar y hacer la tuya ha sido siempre muy efectiva, porque, esperando la respuesta, me sobra el tiempo para mirarte y quedarme sin habla. Como la noche del despropósito, como quisiste llamarle a la de bodas, en que rompiendo la libreta me dijiste “No te preocupes, que las promesas no se me olvidan y la cara del cura se me incrustó en el cerebro”.
Son años ya y cada cosa que tiene que ver contigo a mí también se me incrusta en las neuronas y siempre llego a la misma conclusión: que te quiero, lustroso o rotoso, te-quie-ro ¿me entiendes?
Después de todo, las medias quedaron como nuevas. ¿No te darán ganas de invitarme a salir?

tu Chinche.


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