SIEMPRE TUYA

escrita por L.C.S. dedicada a ti.

domingo 5 febrero 2017    2.75 corazones

Querido amor:   

            Sentada en este banco, nuestro banco, miro al mar y te sigo viendo. Te veo en el inmenso cielo que se contornea ante mí presumiendo de tenerte. Te siento en la lluvia, calmando mi dolor, sanando mis heridas, susurrando un precioso "te quiero". Te siento dentro, muy muy dentro, en cada uno de los recovecos de mi ser. Le diste luz al abismo, encendiste en mi una llama hasta entonces desconocida, y ahora que no estás, el humo no me deja mirar hacia delante. Casi no puedo respirar y esto se hace tan arduo que temo que nunca se disipe esta niebla.

            Y es que te amé tanto... Lo supe entonces, cuando esos ojos cantarines me miraron, me salvaron, me tiraron una cuerda en el pozo en el que me hallaba escondida. Y la cogí, con manos temblorosas y lágrimas en los ojos. Viste todas y cada una de mis sombras y las disipaste como si se te fuera la vida en ello. Me enseñaste a vivir como nunca nadie lo había hecho antes. Me hiciste sentir como la famosa Jane Eyre de Charlotte Brontë y desde entonces la novela comenzó a saberme a poco. 

            Nos unió Bécquer, ¿recuerdas? "El sol besa a la nube en occidente y de púrpura y oro la matiza". Tú matizaste cada uno de mis días. Los convertiste en infinita victoria, en inmenso esplendor. Fuiste mi mayor poeta y ahora la mejor de las musas. 

            Pero tranquilo, todo tu empeño en sacar lo mejor de mi no ha sido en vano. Sobreviviré. Por ti, por este pedacito de dicha absoluta que me dejaste. Porque cumpliré nuestros planes, porque nos lo merecemos, me lo merezco. Me enfrentaré a la parte más oscura de mi y le ganaré la batalla. Lloraré cuando me apetezca y reiré sin motivo alguno.

            Le enseñaré fotos nuestras y le confesaré que tiene el padre más maravilloso del mundo. Le contaré que el universo es tan caprichoso que nos lo ha arrebatado para crear la estrella más extravagante del firmamento y que ha sido todo un éxito ahí arriba. Le relataré nuestro encuentro fortuito en aquella cafetería, nuestras noches al teléfono, nuestro viaje a la romántica Venecia. Le haré reír al narrarle nuestro pequeño accidente en aquella atracción de feria, y entre líneas le revelaré que en lo alto de la noria me besaste por primera vez... y que luego empecé a ser presa de tu encanto. Vivirás en su recuerdo y cuando no lo veas crecer, yo seré tus ojos.   

            Te quise, te quiero. Te querré para el resto de mis días, vida mía. Y ahora que no estás, que la tinta de esta vieja pluma se marchita y que Callao ha olvidado ya nuestras largas charlas con aroma a moca... Ahora que te has ido, amigo, compañero, esposo mío. Ahora celebraré nuestro aniversario bajo la luz de la luna, y soplaré las velas por última vez.                                 

Siempre tuya


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