Reclamación al desamor

escrita por Becca Alaez dedicada a Todos los que esperan

sábado 1 febrero 2014    2.59 corazones

                                                                                 En Abismo, a 14 de Febrero de 2014

 

 

 

v

Ante todo, he de disculparme por este atrevimiento al escribirle ya que no nos conocemos lo suficiente, pero eso no le ha impedido invadir la quietud de mi vida sin ser invitado, y al igual que el tiempo, que debe ser uno de sus mayores amigos, juegan a su antojo con mis decisiones.

 

Yo renuncié formalmente a usted. Rellené de forma oficial todos y cada uno de los formularios que así se solicitaban, sellé y juré, no en vano, que decidía por voluntad propia el desistimiento de sus servicios, pero al parecer los errores administrativos son frecuentes y aleatorios en su departamento.

Apareció sin estar yo preparada en mi vida, arrasando, saqueando todos y cada uno de los rincones de mi alma que yo ya tenía almacenados y sin seguro, despertó un cuerpo aletargado y encendió mis sentidos.

¿Quién le dijo que era eso lo que yo deseaba? ¿Con qué moneda va a pagar los destrozos causados?

 

La felicidad efímera que produce un estado de bienestar inimaginable, no es peor que los besos que dejaron  marcas en mi cuerpo. Mordiscos y aristas cortantes que ahora acaricio en noches de vigilia que antaño eran de sueños sin pensamientos.

Me volvió adicta incontrolable, y tras su primer abandono salgo a la calle a buscarle olfateando su aroma que nunca es el que recuerdo. Aquel que me invadió en mi primera vez y el que me asaltó en la deserción. 

Quisiera olvidarle y no lo consigo, mis venas me susurran sentimientos de gozo, mi cuerpo se estremece ante su nombre, mis propias caricias no pueden suplir las ya recibidas y mi soledad  se rebela ante la falta de compañía.

Las marcas de su sombra han quedado cinceladas en las paredes de este todo que soy, y en la nada que me resta dejó grabados recuerdos que no soy capaz de limpiar.

Me asaltan risas de dicha, tardes de domingo pausadas, desayunos rápidos en sábanas revueltas, gemidos revueltos entre la piel, silencios que hablan, palabras que lloran, caricias que calman.

 

Si en algún momento aparecen los papeles que firmé, rómpalos en mil pedazos y asegúrese de ponerme la primera en su lista para así poder resarcir el agravio causado.

Se que no es problema mis continuos cambios de dirección, sabrá encontrarme, y a pesar de lo escrito, le doy permiso para entrar  sin avisar, a cualquier hora, cualquier día, en el lugar que usted decida, pero vuelva y esta vez hágalo para quedarse, no quisiera engrosar las listas de los dementes por su causa, aunque a un paso he estado de ir a ese limbo de los que no vuelven.

 

 

 Gracias por su tiempo.

 

Atentamente,

 

Indiferencia Disfrazada

 

Licenciada en Causas perdidas


En esta web utilizamos cookies, tanto propias como de empresas colaboradoras, para obtener datos estadísticos de la navegación de los usuarios, lo que nos permite mejorar la información y la publicidad que te mostramos y adaptarla a tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Más información