Querido Ángel Imposible

escrita por Dani dedicada a La dueña de mis miradas

domingo 3 febrero 2013    4.09 corazones

 Querido ángel imposible:

Estaba completamente nervioso. Era demasiado tarde como para permanecer despierto, y demasiado pronto como para empezar un nuevo día. Las agujas del reloj ni siquiera se movían ante mi atenta mirada. No podía sacarme esa perfecta figura ni ese bello rostro de la cabeza. Desde el mismo momento en que me metí en la cama, ya empecé a pensar en ti. Ni siquiera en los sueños me pude librar. Te aparecías constantemente como si quisieras decirme algo, y a veces, en formas que parecías incluso de verdad. En más de una ocasión abrí los ojos con la ilusión de que todo fuera real, y que aquellos brazos que sentía sobre mi cuerpo, fueran los tuyos que con toda su fuerza me abrazaban con la intención de sentirme protegido, y a la vez amado. Necesitaba sacarte de mi cabeza como fuera, necesitaba descansar. Cogí un papel en blanco y un bolígrafo, y sin dudarlo ni un momento, empecé a escribir.

Recordaba esos primeros momentos en los que te vi por primera vez, no duraron mucho, pero se reproducen por mi mente como una película interminable. Desde ese momento supe cuál iba a ser mi misión, esperando el momento para poder decírtelo todo a la cara, aunque eso me costara matar mi timidez. Te buscaba un día y otro día, pero jamás conseguía encontrarte. Llegue a pensar que no eras más que un fruto de mi imaginación, y que no existías, pero sabía que mi imaginación no era capaz de crear tanta belleza. Cuando me daba la vuelta, aparecías, y cuando intentaba mirarte volvías a desaparecer como si nunca te hubieras aparecido. Normalmente miraba al cielo, pues dicen que los ángeles viven allí, y tenía la esperanza de que a lo mejor te encontraría junto a alguna estrella del firmamento.

Todo el mundo me decía que no me rindiera, que todo era posible, pero yo sabía perfectamente que no tenía la más remota posibilidad ni siquiera de rozarte entre mis dedos. Eres demasiado para mí, pero a la vez tenía un sentimiento de impotencia que me daba ánimos a continuar. Tampoco faltaron las críticas, que me consideraban un loco por haberte elegido como mi musa, como mi amada. Pero todas se resbalaron sobre mi cuerpo como un ligero vientecillo, pues solo tenía ojos para ver tu reflejo, que siempre me encontraba cuando observaba la luna. Nunca he sido partidario de escribir cartas, ni poemas, ni todo lo que está relacionado con el sentimiento del amor. Pero te juro que desde que te vi, en cuanto cojo un bolígrafo, mi mano empieza a escribir como si no fuera yo quien la controlara. Normalmente dejo que mi corazón hable, pero cuando habla de ti, se vuelve loco y no para ni un momento. Esos bellos y delicados cabellos tuyos, esos ojos preciosos, esa figura perfecta y sobre todo, esa belleza que te corona como si fueras una princesa y que es capaz de encandilar a cualquier hombre como las sirenas hacen con su canto. Estar contigo es imposible, por lo que solo te pido una cosa, quiero que el golpe que me des sea suave. No quiero que me hagas demasiado daño, pues cuando me le des, sé que no podré levantarme y que tendré que recoger mi corazón pedacito a pedacito. Tan solo quiero alcanzarte, y si no puedo, pues tendré que conformarme con mirar las estrellas por si otro ángel como tú se me aparece. Pero eso es lo único que considero completamente imposible, pues como tú, solo hay una. Acariciar tu cuello mientras te susurro en el oído una y mil veces que te quiero, que te adoro. Pase lo que pase recuerda, camina bella, como la noche…

 

 


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