Puntos suspensivos.

escrita por Carlotta A. dedicada a Airis.

lunes 3 febrero 2014    2.63 corazones

Y mírame; sentado en la repisa del balcón de un séptimo piso. A un paso a la vez del todo y de la nada. Un día y otro y otro más. De nuevo escribiéndote y preguntándome porqué nunca puedo dejar de pensar en ti. Porque escribo. ¿Por qué escribo? Nunca consigo saber qué es lo que estoy diciendo hasta que firmo al final de la página. Apenas un punto y coma en esta frase de ya casi ocho meses. Corría hacia ningún sitio y me caía desplomado de impotencia. Hay lágrimas en el suelo y en el techo, de tanto subirme por las paredes por cada vez que te hice daño. Vivo para dibujar poesías completas a lo largo de las pecas de tu nariz. Buscaba la compañía ajena como modo de encontrar un poco de ayuda en otros brazos. Jamás tuve que vivir en otros hasta que descubrí los tuyos. Voy a volver a París, a buscar de nuevo ese candado del que ambos conservamos la llave y forrar cada puente con muchos más por cada uno de tus te quieros. Que la droga más fuerte y adictiva que he conocido era tu cariño. Y lo sigue siendo. Hoy doy gracias a ese deseo inhumano que te tengo que me ha llevado a cometer locuras innumerables. Te quiero cada uno de los segundos del día y me enamoro más y más de ti con cada uno de tus alientos. Juego a ser cristiano en un mundo de leones. Porque nadie nunca ha querido tanto como te quiero yo hoy a ti. Hoy y mañana y pasado. Siempre tuyo, Daniel.


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