Perfume del Bosque

escrita por DC QUIPS dedicada a La musa evanescente

miércoles 11 febrero 2015    2.64 corazones

Ha sido un cañonazo enterarme que te casas. Yo solo te pedí un tiempo, no te pedí que desembarcaras para enrumbarte en otro barco. ¿Tan difícil fue poner en perspectiva que necesitaba tener un tiempo fuera? No era, como suele darse ahora, que te lo pedí para dar un primer paso de rompimiento. Pero tal parece que tú lo tomaste así. Creo que te lo expliqué bastante bien, para mí ese alejamiento tenía implicaciones de tomar impulso, ese impulso que ahora, pinchado por la noticia, ya no es más que cansino y doloroso traqueteo.   

Quisiera irme contra ti, con furia, con alevosía, con maledicencia, pero antes que capitular, recapitular. Recapitular para poder rescatar de entre los escombros la parte que habré de poner en mi museo de la buena memoria. Hay empañamiento en mi elección por las lágrimas que se vienen como cataratas, cuando sésil reacciono a una foto tuya, una canción que se mimetiza hasta ser el blasón de algún recuerdo tuyo; algún lugar al que solíamos ir para darle combate al tiempo y su implacabilidad, y a eso llamarle el elixir, solo conocido y acaparado por ti y por mí, de juntos ser capaces de detenerlo.   

El que tiene la algazara proficua de hacer palpitar a mil mi corazón es el Bosque Ayahue, lugar desde el cual te escribo, sentado en este mismo tronco al que hicimos rodar poniéndolo al borde de la colina para convertirlo en nuestro mirador. Ay, Vianca, cómo es la vida, que te somete a esta dualidad en la que a veces ganas y a veces pierdes. A mí olímpicamente me tocó perder, y todo por dármelas de precavido y amañadamente calculador. Solo pretendía irme lejos para hacer mi maestría y regresar para poder pedir tu mano y hacerme merecedor de la venia de tus padres, a quienes siempre vi recelosos como mirándome como muy poca cosa para ti, y lo entiendo perfectamente pues no ha de ser punto de negación que de lejos en status y recursos económicos la balanza te favorecía a ti. Lo admito, ese era mi complejo, el complejo que no me atreví a confesarte, y que quise saldarlo yéndome para volver con una herramienta académica de mayor peso que me permitiera duplicar mis ingresos y así aspirar a poder darte la vida confortable a la que estás acostumbrada.

Me insististe, lloraste, me pediste que reconsiderara mi decisión, y yo me mantuve indoblegable creyendo que hacía lo correcto. Me fui sin saber que ahí yo mismo me encargaba de desmembrar nuestro lazo, porque a la verdad nunca me sentí, ni siquiera mínimamente,  tachado por ti por no tener tanto dinero, o por no ser de familia de alcurnia. Este bosque lo dice todo, me lo dice con todos sus espectros paisajísticos, me dice que ahora que no estás a mi lado, ya dejó de ser nuestro. Pueden venir y sentarse los que quieran sobre este tronco y ver el corazón que sobre este con una lezna tú dibujaste, y es triste que este corazón quede, pero es más triste saber que en este bosque ya no se exuda, ya no se huele tu perfume, porque inconfundiblemente tu perfume terminó siendo el perfume del bosque.

Quiero odiarte y no puedo, quisiera pedirte un abrazo, solo uno último, y quién sabe si acaso me lo concederías como una especie de gracia real al reo que está condenado a la horca. Pero viéndolo en perspectiva, no merezco ni pedirte ese abrazo ni que tú me lo otorgues, creo que esto que me está sucediendo me lo tengo bien merecido, y creo además que a bocajarro es un tiro percutido contra mí lo que alguna vez leí y que hoy se me hace cruelmente cierto: “Entre todas las formas de cautela, la cautela en el amor es, posiblemente, la más letal para la auténtica felicidad”.

Quiera yo decirte que te amo, pero no por una carta, sino mirándote a los ojos, de vivo cuerpo presente.  Pero como no se puede, quiera ahora el tiempo ser un día como mil años, mil años de amnesia, mil años de olvido, de ese tu rostro lindo y de este mi corazón contrito.


En esta web utilizamos cookies, tanto propias como de empresas colaboradoras, para obtener datos estadísticos de la navegación de los usuarios, lo que nos permite mejorar la información y la publicidad que te mostramos y adaptarla a tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Más información