OLOR A SAL Y A PALOMITAS

escrita por BELSAI dedicada a MI PRIMER AMOR

sábado 26 enero 2013    2.00 corazones

 

                    OLOR A SAL Y PALOMITAS

A ti, mi merpri mora,  o lo que es lo mismo: a ti, mi primer amor:

¡Qué sorpresa después de cuarenta años! Hoy, día de San Valentín, ha llamado el cartero a mi puerta para entregarme tu paquete certificado y urgente. En el remite: Drope, y tu dirección. Dentro, una tarjeta: “No te doviol. Yotu. Drope.” Y también, junto a la nota, un ramillete de margaritas (sabes, siguen siendo mis flores preferidas), recogidas con un pasador de pelo. Recuerdo que me lo quitaste un día que jugueteábamos en aquella playa solitaria, de donde salimos rebozados de arena, con olor a sal y comiendo palomitas. ¡Ay, cómo recuerdo aquellas sabrosas “tasmilopa”! Y mucho más todavía, tus besos de sal y de arena.

 

 Me ha hecho mucha ilusión saber que aún recuerdes las que fueron mis flores preferidas, aquéllas que me cortabas en las praderas para después deshojarlas con la cantinela de “Sí me quiere, no me quiere, sí me quiere,…” a la espera de que el último pétalo diera el ; el mágico que hacía unir nuestros labios para sellar nuestro amor juvenil que creíamos eterno.

 

También me he dado cuenta, mi querido Drope, que recuerdas bien nuestro juego de palabras, dichas con las sílabas de atrás hacia delante. Con ellas expresábamos nuestro amor adolescente, lleno de ingenuidad y ternura, dejando a todo el mundo a dos velas.

 

¿Y qué puedo decirte de estos cuarenta años que has pasado fuera de la ciudad? Pues, grosso modo, que han dado para mucho: Una hija de soltera, dos nietos, alguna convivencia fugaz, un emparejamiento serio durante bastante tiempo con un hombre también llamado Pedro (mi segundo Drope), y, los últimos siete años sin nadie a mi lado. Cuarenta años que se han encargado de difuminar el color rojo de mis labios, el brillo y la transparencia de mi mirada, la chispa de la juventud,... El paso del tiempo se fue encargando de esconder los recuerdos antiguos de color sepia amarillo por otros más nuevos a todo color. Hasta hoy, que con este paquete, las reminiscencias  se han engalanado con los colores vivos de la adolescencia. La magia de aquellos días me ha acercado de nuevo el olor a sal y a palomitas. A veces, los sentimientos vuelven. Vuelven con su olor y esencias. Y esto tan maravilloso es lo que me ha sucedido. Los recuerdos sepia amarillos regresan a mi mente repletos de colores rojos; del color con el que nos tiñe el amor.

 

Yatu, si tú resquie, o sea, tuya, si tú quieres.       Isabel (Tu Belsai)

 


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