No conozco más eminencias que los que aman

escrita por ELOÍSA dedicada a A quien me siente sin verme

martes 8 febrero 2011    3.40 corazones

¿Recuerdas cómo empezó todo? Al estilo quijotesco, hablabas del “yo soy” y yo te escuchaba sin elogiar, mirándote sin más. En la despedida me explayaba a conciencia, para quedarme contigo, soñado con no sé qué. El verano siempre es propicio para el amor ―pensaba―, pero el firmamento estaba indiferente y de los almendros también caían pétalos. Me invadieron extrañas sensaciones en un jardín que invitaba a pensar. Nos besamos, incluso tiernamente. Sonreímos mucho y reímos como nunca. Me interrumpías tiranamente, y como soberana te desatendía, tal para cual.

Un día sentí que querías decirme algo y yo no te lo preguntaba. Era verano y el sol bastaba. Seguías queriendo decirme algo, pero yo ya lo había olvidado. Los días aun eran azules y la cotidianidad no me aburría. Intentabas decirme algo ―que me querías― y yo siempre estaba ocupada. Poco a poco se hizo otoño y volviste a tu ciudad. Pero, después de todo, ¿qué? Puedo sentirte, saber qué ropa llevas, qué añoras cuando te vas a dormir… Nunca necesito hechos concluyentes para saber cómo te va.

Sé qué estás pensando ahora, y, es cierto, no sé mucho de nada, pero no conozco más eminencias que los que aman. Éstos sí que son sublimes. ¡Amar! Amémonos mucho.

 


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