Mi mayor fortuna

escrita por JotaBé dedicada a A mi mejor recuerdo

sábado 6 febrero 2016    2.91 corazones

Querido amor,

Hoy, por fin, me atrevo escribirte. Desde que te has marchado me he sentido incapaz de agarrar esta pluma y escribirte un solo verso. A veces siento que te lo debo, que quizás al otro lado del mundo tú también ansíes leerme. Y hoy, sentada en el mismo lugar en el que te di un último abrazo, me he armado de valor y he decidido afrontarlo. Escribirte. Escribirme. Sacar de mí lo mejor de ti.

Me pregunto cómo estás. Qué piensas. Qué sientes. Si sientes. Y luego caigo en la cuenta de que sí, de que las personas con el alma limpia y el corazón sincero nunca dejan de sentir, ni si quiera cuando el alma, esa fiel aliada, nos abandona en nuestros peores o mejores momentos.

Por eso sé que estás bien. Porque sé que contagias tu alegría allá donde vas y nadie en su sano juicio podría sino tratarte como mereces. Porque sé que el brillo de tus ojos es incapaz de desaparecer porque deslumbra aun estando escondido. Y cuando pienso en él me siento la mujer más afortunada de este mundo, porque sé que he disfrutado de la mayor fortuna que una persona puede recibir de la vida.

Y confío en que, allá donde vayas, sientas felicidad. La misma felicidad que sentimos el día que nos conocimos. Ese día en que saltaron chispas de tal magnitud que todo nuestro alrededor reía, reía y reía, y nosotros llorábamos. Tú me enseñaste a llorar de felicidad, y a darle a las lágrimas otro significado. Que sientas la misma felicidad que el día que subimos juntos a un altar, y decidimos sellar nuestro amor en algo más que sentimientos. Y sobre todo, que sientas la misma felicidad que sentimos ambos el día que me dejaste el mayor legado que tu compañera de vida podía recibir: Nuestro pequeño Dylan.

Sé que te voy a echar de menos pero sé que las lágrimas que de mis ojos puedan salir no son sino por la fortuna de haber querido a alguien más que a mí misma. No son sino el verdadero significado del amor más puro y verdadero. Y no son sino por ti, quien ha sabido despertar en mí la mayor de las pasiones.

Allá donde estés, te echaré de menos. Te echaremos de menos. Pero no me podía despedir de ti sin confesarte, una vez más, que eres el amor de mi vida. El motivo de mis sonrisas más sinceras y las del pequeño Dylan. Sé que lo mejor que puede aprender de ti es a querer a una mujer por encima de todo, y a hacerla sentir especial hasta el último día de su vida. Yo me encargaré de recordárselo.

Gracias por tanto en este tiempo que, aun habiendo durado un siglo, nunca sería suficiente para vivirlo contigo.

Hasta pronto amor. Siempre tuya… B.


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