ME QUIERO Y TE QUIERO

escrita por MISARA dedicada a LA ADOLESCENCIA

sábado 13 febrero 2016    0.50 corazones

ME QUIERO Y TE QUIERO

 

Hola Ana: es para decirte, para recordarte que te quiero. Que no estés enfadada conmigo. Pero no quiero ser falso, como mis colegas. Yo lo reconozco, soy egoísta, me quiero más que a nadie. Y el que diga lo contrario miente. Porque soy sincero si  digo que ante un surtido de pasteles  procuro coger el primero, y escoger el que más me gusta. Pero te juro por los Simson, mi serie preferida, que después de mí, tú eres lo que más me importa del mundo.

Y es que eres la hostia tía, me pones un montón. Mis colegas se ríen de mi cuelgue, que sabrán ellos que solo piensan en los videojuegos. Aunque a mi también me molan, pero tú tal vez un poco más. Que sabrán ellos de eso morreos que nos damos, que lo único que saben es… ya sabes.

Por ejemplo ayer tía, flipé cuando te vi los pechos. No sabes cómo me pusiste, a cien, no a seiscientos. Como que cuando llegué a casa me di una ducha de agua fría por… ya sabes. Que mi vieja no se lo creía, que siempre está la pelma recordándome eso de la higiene y tal, y eso de que salga por voluntad propia como que la descoloca. Que siempre me está rayando con que huelo a tigre, que sabrá ella que no salió de su barrio más allá del Carrefour, y el único circo que conoce es el que nos monta gratis en casa, como para saber a lo que huele un tigre.

Tigre salvaje es como  me siento cuando te veo, que se me descolocan los sentidos, nena,  y luego me cuesta volver a colocarlos en  su sitio.

Te escribo porque ayer te marchaste enfurruñada. Me acusaste de que sólo pensaba en mí. Y es verdad.

Se que soy egoísta, lo admito, pero es lo que hay. Cómo voy a querer a alguien más que a mí. Que cuando me doy un mamporrazo con el monopatín ¿a quien le duele, a ti o a mí ? Pues a mí. Como la semana pasada que me tuvieron que dar diez puntos en la puta mierda del Ambulatorio ¿te dolió a ti? pues eso.

Como cuando sortearon el viaje en clase. Por supuesto que cruzaba los dedos para que me tocase a mí y no a otro, como para perderme una semana en la nieve tía, que una cosa es el amor que siento por ti y otra es que yo no disfrute de la vida.

Bueno, pues eso, que es para decirte que me molas un montón, pero como soy legal pongo las cosas en su sitio.

No querrás que sea como Víctor, que le escribe esos ridículos versos a su piva y luego anda salido por la primera a la que se le bajan un poco los calcetines. Y se le empañan esas gafotas de gilipollas que tiene. Y eso  de que le escribe versos…y una mierda pinchada en un palo, que los copia de un libro que pidió en la biblioteca del cole, que yo lo vi, de un tal Bequet o Bequer o no se que leches. Unos que dicen algo así como que “poesía eres tú”, ya ves que chorrada.

Ana ¿cuándo vamos a hacer algo más que morrearnos? Bueno, ya se que te toqué los pechos y eso, pero es que ya soy mayor, te llevo dos años y estoy a punto de cumplir los doce. Y Rafa, el hermano mayor de Víctor, me dijo que “eso” hay que hacerlo antes de los doce que si no te vuelves  marica, como su vecino Diego, que tiene más plumas que un pavo real. Mira tu que por las noches, antes de acostarse, se viste de fulana, con la ropa de su hermana, la que trabaja en el club nocturno, que Rafa lo ve todos los días desde su ventana. Y es que al memo le da tope de morbo que lo vean de princesa guarrilla y no corre las jodidas cortinas.

Pues eso, que te quiero mogollón. Que eres la tía de mi vida, leche. Estoy colgado, que lo sepas. Y que ni se te ocurra mirar a nadie, que me puede dar un ataque asesino. No, es broma. Pero es que sólo de pensar que puedes dejarme plantado como un geranio, me entran espasmos de esos epilépticos, como los que le dan al Víctor.

Pobre, un día hasta se meó delante de su chica, el muy capullo. Ya ves tu, y la subnormal de su novia está coladita, a pesar de los ataques y las gafotas. Eso es amor, pero loco, de atar. Pero él me parece a mí que aún quiere más a su jeta que yo mismo, pues lo de los versos no cuela ni con cola. Y piensa en ella lo justo, es decir casi nada. Sin ir más lejos, ayer  lo vi tonteando con la chapona, esa de gafas de culo de vaso que todo lo sabe y que es más fea que un pedo. Y es que le sirve cualquiera que tenga tetas a ese mameluco. Solo de pensarlo me dan arcadas.

Y es que a mí me gustan las cosas claras. Al pan pan y al vino vino. Tu me gustas. Yo me gusto. Yo te quiero. Yo me quiero. Y punto pelota. Y gilipolleces las justas.

Por eso no me pidas más de lo que estoy dispuesto a darte, porque ya te dije que soy egoísta, y lo admito. Como todo el mundo mundial, joder. No me pidas que deje el partido de futbol por salir contigo. No me pidas que renuncie a salir con mis colegas por ayudarte con los deberes. No me pidas que deje de jugar en el ciber  los domingos por ir a merendar contigo. No me pidas que deje el billar americano los sábados para acompañarte a casa de tu abuela. Y entonces todo irá bien.

Así que ya sabes, puedes contar con todo mi amor, pero no te pases. Cuando te enfurruñas estas  muy fea.

Yo necesito mis cosas, comprende, soy casi un hombre, y los hombres tienen sus cosas. No van a estar todo el día debajo de las faldas de las tías, que tenemos que respirar hostia. No quiero ser un calzonazos como mi padre.

 Ayer te enfadaste porque te dejé antes de la hora, y es que había quedado con Víctor para ir al Corte Ingles a comprar un videojuego. Compréndelo tía, es de lo más lógico, los amigos son los amigos. Y es que las mujeres os complicáis la vida con esas chorradas del amor-lapa. Que el amor es libertad, que no os enteráis. Y no es que no te quiera, que te quiero mucho. Pero entiéndeme, tengo mis cosas.

Por cierto, que me dijeron que te habían visto con Fátima, que sepas que no me gusta que salgas con ella, es una guarra, que se muchas historias suyas, y de buena tinta. Y está más sobada que mis cromos de Los Simson.

A ver si van a pensar que tu eres como ella. Ya se sabe, Dios las da y ellas se juntan, dice mi padre, o dime con quien andas... Que tú eres sólo mía, lo sabes. Y yo tuyo. Así que ándate con ojito, ojo al parche, como dice Víctor.

Bueno Ana, te dejo que quedé. Te recuerdo una vez más que para mí eres muy importante, que quiero estar contigo toda la vida, para lo de casarse y eso.

Y piensa en lo que te dije ¿cuándo nos vamos a “conocer” más a fondo?

Un lametazo largo largísimo por todo tu cuerpo… ya estoy otra vez a seiscientos.

Es que no hay manera, es pensar en ti y….

 

 

 

 

 


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