Lo que nunca imaginé

escrita por SALINERO dedicada a La hija del carcelero

miércoles 5 febrero 2014    4.50 corazones

Amada mía:

 Sabes cuánto te amé y lo que te he necesitado. Tú me conoces bien y siempre comprenderás esa aversión que siempre tuve por ese día que le dicen de los enamorados. Porque mi concepto del amor no tiene nada que ver con eso. Lo que yo sentí y sigo sintiendo por ti es algo que está muy por encima de una celebración tan sonada y difundida como esa.

Cuando llegué aquí, me encontré con tantos amigos y conocidos que jamás imaginé que estuviesen. Todos me preguntaron por ti, pues tú sabes que aquellos bienaventurados en la tierra tienen su sitio aquí entre los ángeles, además de que perciben de antemano todo el acontecer de los que vamos llegando. Y en una de las tertulias que en este lugar asiduamente celebramos, me llegué a enterar de que, si queremos o necesitamos ponernos en contacto con alguna persona de la tierra, por una sola vez y como bula, hay unas palomas mensajeras muy bien adiestradas que trasladan la carta pendiente de su sabio pico y la entregan a su destinatario revelado previamente.

Por eso sé que leerás esta carta y que el próximo catorce de febrero te comportarás según convenimos poco antes de que mi ejecutor, el emperador Claudio, mandase a decapitarme y perderte para siempre. El tiempo que permanecí en la cárcel fue, más que una tortura, una inmensa alegría, porque allí te encontré. No veía la hora de tu puntual llegada cuando me traías el alimento que tu padre el carcelero te encomendaba. Nuestro amor no ha tenido parangón con ningún otro, dicen por aquí. Aunque yo de eso no esté seguro, sí en cambio sé lo que te he amado y que aún en este inexistente estado sigo enamorado.

No obstante sé que en este privilegiado lugar en el que me encuentro, voy a padecer un grave disgusto. Pues te advierto que pronto los parroquianos celestiales más veteranos se reunirán para ponerle el nombre de un santo a ese susodicho día tan poco convincente para mí. Y se rumorea que podría ser uno de los recién llegados, por su ejemplo puro de amor y por haber padecido tanta amargura y pena en la vida. Y yo me temo mi amor que ese presunto patrón que ocupará en el calendario la vacante hasta ahora del número catorce del mes de febrero, pudiera ser yo.

Algo que nunca imaginé, pero si fuera así, dulce mía, a pesar de todo, lo aceptaría por ti. Puesto que, a partir de entonces, mi nombre permanecerá gravado en tu corazón como siempre deseaste.

P.D. Espero que pronto llegues a mi lado, haz todo lo imposible por encontrarnos.

 

                                                                                                                          Tú Valentín. 


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