Letras probables para ti.

escrita por Liz dedicada a La idealización de un hombre.

jueves 30 enero 2014    2.63 corazones

Te conocí dentro de mí años atrás y estuve segura de que algún día llegarías, así que coleccione mariposas en mi estómago, escribí cartas prediciendo los detalles de tu llegada, me negué rotundamente a los amores pasajeros, porque yo te quería a ti y al sueño de tu sonrisa, al posible e indescriptible aroma de tu piel, al aún no experimentado sabor de tus besos,  a los  probables lunares de tu espalda,  a la extraña forma de pensar que sé que tienes, al imaginario de tu sonrisa y tu andar

Lloré ante la soledad, pero con el paso del tiempo me acostumbre a ella con la condición de que tú serías el único autorizado para reemplazarla. Fue así, poco a poco y de la nada como me fui enamorando de ti, de todo aquello que no conocía, de todo lo que al cerrar los ojos imaginaba, de lo que no sabía que eras. Y te amaba cada noche, durante cada sol te esperaba, a veces olvidándote, otras veces recordándote de más. Te transforme en mi estilo al escribir, en la poesía personal que no mostraba a nadie, luego lo inundaste todo aislando mis versos y obligándome a limpiar el recoveco más sucio de mi interior para guardarlos, ya no exteriorizaba mis letras porque eso significaba compartirte.

Pasaron cientos de estrellas fugaces ante mis ojos que no fueron suficientes para disipar mi esperanza. Te espere con una fe incansable, queriendo encontrarte en cada esquina, en la víspera de todos los besos que nunca di, en la tristeza de un abrazo desperdiciado, en la sonrisa de aquel joven que no fui capaz de conocer. Siento que se me fue media vida tras de ti, sin embargo cada noche mi cielo se pinta de rosa para delatarme el color de tus mejillas y elimina el amargo sabor de mis memorias.

No puedo recordar porque me enamoré sin conocerte ¿eso acaso importa? Durante todos estos años te has convertido en mi “puedo vivir sin ti, pero no quiero”, eres el todo y nada de mi vida no resuelta, el personaje principal de una historia que siento no podré escribir jamás, el villano invisible de la tragicomedia que a diario vivo, el único ser capaz de ayudarme a describir con prosa exacta los pesares de una vida insatisfecha.

 

Cada noche me convenzo de que he perdido la cordura y no deseo recuperarla, que le escribo cartas a un ser inexistente  al cual me aferro como si fuese realmente sólido. Pero estás ahí, lo sé, buscándome con el mismo frenesí con el que yo te espero, probablemente te preguntaras ¿hasta cuándo? Pues no lo sé, pero te espero.


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