La verdad sobre tu amor

escrita por Quien te escribe dedicada a Aquella Persona Especial

sábado 5 febrero 2011    3.36 corazones

 

Querida Persona:

Ya han pasado largas semanas desde que abandonaste mi vida, dejé de pensar en ti, en cómo sería una vida juntos y si en verdad tus sentimientos eran sinceros, dejé de añorar tu abrazos, de escuchar tus dulces palabras, me olvidé de aquellos días en los, tímida y sola, esperaba tu mirada; recuerdo cuánto sufría esperándola, hasta que volvías la cabeza y me encontrabas, allí, observándote, entonces sonreías, llenándome de esperanza, la que me hacía creer que te importaba. Nunca tuve el valor de explicarte lo que sentía, mirándote a los ojos.  Siempre me escondía, temiendo a un NO; quién llegaría a decir que un simple palabra, sería la causante de tantos sufrimientos, de tantas lagrimas…

Me decías que me querías, y yo, tan tonta, te creí. Siempre soñando el momento en el que te acercarías a mí, y me susurrarías al oído, diciéndome que no te dejara, porque yo era la razón de tu existencia, ahora me río sólo de pensar que creí que eso sucedería. Para ti siempre fui una amiga más, alguien a quien recurrir si algo va mal y necesitas un consejo, me contabas tus preocupaciones y problemas, pero yo no quería eso, deseaba que me amaras. Y así fueron pasando los días, entre risas, abrazos, miradas… Creyendo lo que no era. Hasta que te hartaste. ¿Qué más decir? ahora comprendo por qué se dice que el amor es el peor de los males; si no es correspondido, duele, si es falso, entristece, si es una mentira, mata.

Y hoy, que he conseguido olvidarte, que te borré de mis pensamientos, que ya no has vuelto a ocupar mis sueños; tu sola mención ha hecho que vuelvas a mí, recordándome que he de luchar, pero no por tí, si no por quien eras, la persona de la cual me enamoré. Sé que no vale la pena, que lo único que conseguiré será hacerme aún más daño, pero me da igual, porque no pienso rendirme.

He de confesarte que no eres el único en mi corazón, que mientras tú me hacías daño y lloraba por tí, hubo quien me animó a seguir adelante, quien me consoló en esos momentos, en los cuales no sabía qué hacer, alguien que supo quererme tal como era. Te preguntarás quién puede tener la paciencia para soportarme, quién es capaz de aguantar mis arrebatos, de controlar mi furia. Pues es muy simple, ellas, mis amigas, nunca me dejaron, siempre estuvieron ahí, y yo estuve ciega, y no fue hasta que me dejaste, cuando me di cuenta de lo especiales que son. Ellas son cuanto necesito para ser feliz. Ellas son la razón de mi estancia.

 


En esta web utilizamos cookies, tanto propias como de empresas colaboradoras, para obtener datos estadísticos de la navegación de los usuarios, lo que nos permite mejorar la información y la publicidad que te mostramos y adaptarla a tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Más información