La red

escrita por MD Lara dedicada a mi arañita

miércoles 11 febrero 2015    3.39 corazones

Desde la primera noche que nos vimos lo supe, sabía que serías una presa fácil, sabía que te enamorarías de mí, otras lo habían hecho antes que tú. Yo tenía un plan. Te enamoraría, te seduciría y después, cuando encontrase otra presa, te abandonaría. No me importaba, yo era un depredador, no sabía que era el amor, me gustaba jugar, me gustaba enamorar.

Te dejé amarme. Te tuve entre mis brazos, te besé y acaricié, poco a poco fui tejiendo mi red de araña, cada vez te tenía más cerca. Ya no podías vivir ni un solo día sin verme, sin escuchar mi voz, sin acariciarme y sin sentir el calor de mis labios. Me gustaba este juego, disfrutaba torturándote, rechazando tus llamadas, no acudiendo a nuestras citas, negando tus besos. Me sentía poderoso, sabía que tenía el control. Poco a poco la red se estrechaba, a veces despertabas de mi encanto y pareciese que te dabas cuenta de la realidad, eso me hacía sacar mis mejores armas, una mirada de amor, una cándida caricia, un te quiero y tu mente se nublaba nuevamente. En nuestros aniversarios te llevaba a los mejores sitios y tú me hacías los mejores regalos: tu amor, tu comprensión, tu dedicación y tu vida. Yo los aceptaba, sonreía y te besaba, pero en cuanto te ibas los tiraba, no significaban nada para mí.

Cuando toda la red estuvo tejida, me preparé para apartarte de mi vida y buscar una nueva presa a la que seducir, pero no pude, lo vi claro, tú nunca fuiste una victima en mi red, era yo el que había caído en tus redes, en la red del amor. No podía imaginar ni un solo día sin verte, sin despertarme a tu lado, sin escuchar tu voz al llegar a casa, no quería dejar de sentir la calidez de tu mirada, necesitaba oír la fuerza de tus palabras y la ternura de tus caricias. Me hundí, me desmoroné, había sido derrotado. Durante años me había rodeado de un muro de hormigón, fuerte e indestructible, así nadie me haría daño, nadie tocaría mi corazón, nadie besaría mi alma. Creía que todo había sido inútil, pero no. Al fin lo conseguí, sabía que significaba amar de verdad y ser amado. Y por eso cada día te beso, para no olvidar que no hay fuerza mayor en el mundo que la de tu amor.


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