LA MAGIA DE SER DOS

escrita por Yo dedicada a Mi otra mitad

lunes 7 febrero 2011    3.98 corazones

Todo empezó, casi por casualidad. Llegaste a mi vida, ¿o tal vez fui yo quien entró en la tuya?. Lo cierto es que ni siquiera eso importa. Lo real es que nos entrecruzamos, de igual forma que puede hacerlo la mejor enredadera. Y ahí encontramos nuestro origen, pudiendo entonces comenzar a caminar a la par.

Los primeros pasos estaban llenos de dudas, de sentimientos encontrados (incluso bastante confusos a veces). ¿Quién amaba a quién?. Difícil pregunta con una poco objetiva respuesta. Lo cierto es que, la necesidad de tenernos, pudo más que el hecho de querernos.

Y, con el transcurso del tiempo, hemos ido avanzando; forjando nuestro destino, apostando por nuestra unión. Nadie creía vernos juntos algún día. Ahora, tras el paso de los años, podemos decir que estaban equivocados.

Esa necesidad de estar cerca, de vernos, de sentirnos, de escucharnos, de hablarnos, de compartirlo todo, de hacer planes, de fantasear con comunes deseos e ilusiones, de ser confidentes, de ser amigos, de ser amantes, de ser la otra mitad, de complementarnos… Todas esas necesidades han hecho que, sin darnos cuenta, comenzásemos a amarnos, que comenzásemos a sentir la maravillosa magia de ser dos, nosotros dos.

Una vez la sentimos, la disfrutamos, ¿la gastamos?. ¿Se puede gastar la magia que, algún día, ambos hemos creado?. Muy dentro de mí, sé que la respuesta es no. Sin embargo, eso no priva para que llegues todos los días a casa: ¿por obligación?, ¿por qué es lo correcto?, ¿por no hacer daño a terceras personas?, ¿por qué aún me sigues amando?, ¿por qué aún notas esa necesidad de estar a mi lado?, ¿por qué te gusta verme, sentirme y tenerme a tu lado?. Todavía, después de más de seis años, no soy quién de darme una respuesta sincera.

Te sigo amando, te sigo necesitando, me sigues haciendo falta. Pero ahora, la historia ha cambiado; pues sólo veo cómo poco a poco te vas alejando, sin importarte casi nada de lo que diga, lo que haga, lo que sienta.

Sé que debo luchar contra la monotonía, contra los pequeños (o quizás, grandes) detalles que verdaderamente importan en el día a día. Es momento de hacer realidad esas promesas que te faciliten, en cierto modo, tu vida (nuestra vida).

Tengo que apostar por lo que sé que aún sigue vivo. Y eso es, ni más ni menos, la magia que juntos creamos en su día. Porque no existe nada tan maravilloso como tenerte y sentir de lleno el embrujo de ser dos, LA MAGIA DE SER TÚ Y YO.

 

Feliz San Valentín. Y, a pesar de todo, decir que te sigo queriendo.


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