La intensidad

escrita por Alice in the Sky dedicada a Mad Hatter

sábado 11 febrero 2017    2.66 corazones

Empiezo con letras ridículas, tontas, una carta imaginaria que nunca termino. Mucho más pido y los errores que cometo los transformo en arte para ti, arte incomprensible, antiarte, porque no soy más que una pobre deshauciada... Pienso y dejo de hacerlo, y siento, siento mucho más aún. En éxtasis de pasión sufrida y sufrimiento placentero, veo ir y venir, me dejo llevar y descubro el universo ante mí, el universo en mí... y tú en él, en todo lo que veo y palpita entorno a nosotros...

Mágicas palabras abren las puertas del olvido a las estancias del saber. Postrada en una alfombra de esencias incandescentes y eternas, miro el espejo del techo que refleja el cielo y caigo ante ti, en sublime tentación, en perverso deseo, en inocente mirada de conexión interior. Acaricias mis sueños y tu presencia se enreda en las nubes que invento aquí, en mi lecho de sábanas melodiosas y almohada retro. Busco algo de armonía en un desequilibrio constante, durmiendo eternamente entre canciones que blanquean mi piel, que liberan mi mente, que me elevan hasta ti por encima del viento.

Y con letras de sangre y fuego continuo mi quimérica misiva. No es carácter flemático el mío, es puro ardiente espíritu y tranquila austeridad. Y en mis horas muertas, de la mano de poetas de piedra camino entre tus bosques, adentrándome para siempre en palabras que son hechos, en materias en potencia que algún día convertiremos en realidades. Me hablas de pasajes que yo conozco, de cavernas y llanuras que he visto y, recordando contigo esas esencias, las ruinas que construyo a mi alrededor no son más que endebles murallas ficticias que levanto para derribar luego al paso firme de nuestra canción. No, no es carácter flemático el mío.

Pero, no obstante, admito querido amigo, que soy un ánima debilitada y me aburro contemplando la rutina diaria. Me pregunto de qué sirve estar si no puedo hacer y me cuestiono la validez de mis pensamientos, perdón: de mis sentimientos. Y sin embargo, a veces el letargo es la única solución válida a un problema de necedad.

Antiarte, ya te lo he dicho. Recuerdo a guerreros celtas junto a torres de romanos héroes, una ciudad de cristal. Recuerdo embelesada contemplar el acantilado nocturno y un barco a lo lejos. Por todas las noches que pasé en vela contemplando con ojos perplejos la oscuridad. Sé que vendrán más días y más noches, sé que escucho tu voz cuando me hablas de vidas que no me son extrañas... y sé que amo esa voz.

Puro y ardiente espíritu, tranquila austeridad, feliz presencia de agitación y complicidad en mis horas contigo... No queda más que darte las gracias por esa existencia tuya que llena mi mundo desvariado de sentido, por tu presencia siempre y cuando más la necesito, por tu ausencia que me ha enseñado a amar también mi nostalgia. Quizá mañana no llegue a ti mi carta, puede que nunca más me atreva a decirte lo que digo... y sin embargo, sé que lo más impresionante, es que solo si lo pienso tú me estarás escuchando.


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