La Gula

escrita por La letra escarlata dedicada a las víctimas de la tensión sexual no resuelta

viernes 13 febrero 2015    0.00 corazones

Estaba hambrienta, yo, muerta de hambre, hambre de ti, y llevaba tanto tiempo sin probar bocado que sentirme saciada era un recuerdo vago, como de aquellos deseos que rememoras cada noche antes de dormir, pero que nunca se cumplen... sin embargo...hubo tantos años en que aquel misterio de morirse extasiada de placer con todos los sentidos era tan real, tan real como un pecado, como el más preciado de los descensos al infierno, esa gula que te arrastra mientras sientes liviano el estómago, esas ansias de devorarte,como una mantis religiosa, centímetro a centímetro comenzando por los pies... esos deditos minimos que escondes en los zapatos y que son timidos sustento de todo tu cuerpo, o trepando por tus piernas, que se entrelazan con las mias en un nudo fuerte hasta que te como la barriga, en el misterio del ombligo, que es el principio y raíz de todo, en una busqueda desesperada de mi lengua por orificios secretos donde sellar esta pasión nuestra de juegos de serpientes enroscadas... entonces te continuo con mis manos por tu pecho, una tabla lisa que palpo con los ojos cerrados en busca de tu clavicula... ese hueso robusto y escondido que se te marca al respirar... y justo antes de morir en tu boca, en un acto de canivalismo primitivo, imagino aquella tradición india, y te devoro el corazón a mordiscos para que seas mi sangre, mi esencia... te lo devoro de puro deshacerse en los besos, ¿o no ves que te late fuerte, cada vez más fuerte?

Yo lo sé, mi amor, no necesito abrir los ojos, se que eres tu, conozco ese olor,ese que me hace de guia secreta...y  mi nariz sigue tu nuca, hasta el nacimiento de tu cuello y detrás de tus orejas, allí, donde te retuerces bajo el peso de mi cuerpo aguantando las cosquillas...alli, en ese mismo lugar donde las risas se ahogan en mitad de un beso y el aire se nos queda a medias... de nuevo, descubro tu calor, tu calor que me inunda y ya no se quien devora a quien, solo se que yo, tenía tanta hambre... tanta menos que al acabar y es que hay platos, que nunca quisieras terminar.

 

 


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