La carta de amor del Richar

escrita por El Pobrecito Escribidor dedicada a

jueves 30 enero 2014    2.57 corazones

LA CARTA DE AMOR DEL RICHAR

-Es que no eres nada fino ni detallista- le había reprochado la Taly (Natalia en el D.N.I.)  muy en su papel de finolis. Desde aquel día el Richard veía más lejano el ligue que tanto deseaba.

            El Currinche, el más experto en estas lides de toda la pandilla, le aseguró: Es que a las chorbas le molan mogollón las finezas. Flipalá con  detalles que le peten. Abrele las puertas para que ella pase delante, llévale una rosa  o cualquier otra chorrada. Piensa, estrújate la chola  como hace el menda y no te quedes vacilando como un mongolito y ya veras como se  come el coco.

Hasta el momento las soluciones del Currinche habían resultado chungas. Lo de las puertas y lo de la rosa solo habían servido para el cachondeo de la pandilla de la Taly.

Cada vez más desesperado pensó que, como llegaba San Valentín, y los carrozas decían que ayudaba mucho a ligar el mandar cartas de amor en ese día, él le escribiría una tan guapa que la Taly iba a flipar.

La antevispera del Santo Patrón de los Enamorados, el Richard (Ricardo en el D.N.I.) ya había roto más de quince cuartillas que alfombraban el suelo de su chabolo ¡Qué pasa! Ya las recogerá la vieja y si no que las deje donde están. No me voy yo a poner a recogerlas. ¿O no?

Levantó la vista de la enésima y fijándola en el reloj dijo:

¡Jo, macho, que pasada!… Son las diez y estoy comiéndome el tarro desde las siete. ¡Vaya mierda! Esto de las cartas de amor es un rollo asqueroso. Cosa de pijos y gente carroza  no están en la pomada.

La verdad es que no había gastado mucha tinta porque aunque lo había intentado con ahínco (había que demostrarle a la chorba que se tenía una culturita) solo había conseguido mordisquear el boli, que más parecía escobilla que bolígrafo, fumarse un paquete de Chester y llegar hasta los dos puntos que siguen al saludo.

En los saludos había ensayado todas las frases que surgieron de su caletre: Hola Taly,  Chorba de mi vida, Hermosa Gallinita, Hola Conejito, pero a pesar de el esfuerzo realizado y el estrujamiento de las meninges ninguna de ellas llegó a ser de su gusto, por considerar a unas demasiado finas y a otras demasiado bastas.

En vista de la imposibilidad de salir airoso de tan delicado trance, después de maldecir con su peor vocabulario (que eso si se le daba “dembuten”) a todos los gilipollas que se dedicaban a escribir esas porquerías de cartas amorosas, optó por imitar a la zorra de las uvas verdes, y, tirando por la calle de en medio, cogió una nueva cuartilla  y con su pésima caligrafía y peor ortografía escribió:

Tali, te digo que estás mu güena. El Arón es un atontao. No le hagas ni puto caso. Mi viejo me va a comprar una la chupa de cremalleras como la tuya. Colgándole unas pocas cadenas, seguro que damos el golpe en la disco. ¡Ya verás que flipada! Que no le hagas caso al Arón que es un pringao.

Pa  k veas k estoy por ti, esta noche en la fachada de tu bloke voy a escribirte:

T L  T   KIERO  KE  T  KAG.

Y, muy ufano y satisfecho  llevó la misiva a Correos y compró un spray del color más rutilante que encontró.  

Manuel López Gómez


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