Hoy no voy a escribirte una carta de amor

escrita por Bierce dedicada a Dedicada a la mujer que aún no he encontrado.

viernes 5 febrero 2016    1.67 corazones

Hoy no voy a dedicarte canciones en las redes sociales, hoy voy a aullar a la luz de tus ojos para luego pintar tu nombre dentro de corazones en cada suelo y muro que encuentre a mi paso. Y si me envían a prisión por dibujar grafitis ilegales, llenaré las paredes de mi celda con tu rostro resguardado por miles de luceros. Hoy no voy a adquirir rosas de cualquier floristería, hoy voy a recoger del jardín que alquilé hace unos meses las seiscientas rosas que he ido cultivando con el único fin de decorar tu casa, hasta que rebosen por la ventana. Hoy no voy a comprarte un anillo, hoy voy a moldearte una sortija artesana gracias al cursillo de forjar aros de oro blanco que he ido practicando desde septiembre. Hoy no voy a prepararte una comida romántica con velas, hoy voy a robarle los frigoríficos a la reina de Inglaterra para hacerte un desayuno excitante junto a mis besos, un almuerzo apasionante junto a mis caricias, una merienda apoteósica junto a mis abrazos y la cena más mágica e impecable de la historia junto a antorchas sujetadas por ángeles, hogueras que calienten tu noche, arcoíris de madrugada que ilusionen a tu alma…y unicornios descansando en el estanque apacible que completé ayer con el agua chilena del Puerto Williams, el agua más pura del planeta, dicen, pero menos pura que una gota de cualquier lágrima tuya y menos deliciosa que la humedad de tu sexo.  Hoy no voy a regalarte un viaje en avión, hoy te invito a volar si te dejas guiar sin miedo por las alas que crecieron en mi espalda solamente para transportarte a Niza, Florencia, Viena, Montreal, Venecia, Nueva York, París y al País de Soy Tuyo por Siempre Jamás. Si bebes la pócima de mi boca, tú misma volarás con la única condición de que nuestras manos no se separen entre las nubes. Hoy no voy a hablarte de lo importante que eres en mi vida ni de lo feliz que me siento en amaneceres y crepúsculos mientras te acompaño, hoy me abro la carne con el tacón de tus zapatos o la horquilla de tu pelo para mostrarte la hemoglobina que arde de deseo por tus huesos, el músculo cardiaco palpitando a la velocidad de tus sueños, los pulmones respirando el oxígeno que emana de tu existencia, mi bulbo raquídeo suspirando por tu vulva y mis vasos venosos codiciando tus pechos velados. Hoy no voy escribirte una carta de amor, hoy voy a quitarle la santidad a San Valentín para coronarte con su aureola y hacerte eterna.


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