Hoy eres mi musa

escrita por Mini dedicada a Mi musa

lunes 7 febrero 2011    3.40 corazones

Quisiera escribirte la carta más hermosa que se haya escrito, con palabras que no se hayan usado antes, para decirte de forma diferente lo que siento. Pero no se me ocurre nada nuevo. Quizá debería entregarte una carta en blanco porque las palabras que conozco no son suficientes. Pero aún así escribiré. Aunque nunca llegues a leerla o nunca tenga valor para decirte que está dedicada a ti, escribiré, para que no se pierda en el abismo del silencio y perdure en el tiempo.

Anoche te soñé. Dibujé tu silueta con mis manos sin llegar a tocarla, era demasiado hermosa para perturbar su quietud. Llevabas un fino vestido de seda blanco y uno de los tirantes resbalaba por tu brazo. Quise ayudarle en su recorrido pero me contuve y volví a colocarlo sobre tu hombro. Creyéndote a solas, te giraste sorprendida al notar el contacto y sonreíste para volver a fijar tu mirada en el paisaje que se veía desde la ventana. Tus ojos se reflejaban en el cristal, vidriosos y florecientes.

–Es un día perfecto –susurraste–. Sin duda lo era, todo estaba en su lugar, pero no por el exterior, yo te miraba a ti.

Caminaste hasta el borde de la cama y extendiste la mano invitándome a que te acompañara. Con sólo dos pasos me coloqué a tu altura y acepté tu invitación. Tu vestido cayó al suelo al igual que mi ropa. Fuimos a donde nos llevaron la imaginación y el deseo. Mi destino era tu cuerpo, tierra soñada y edén de los sentidos que sublimas con tus gestos, que provocan y transportan mi placer.

Anoche te soñé y hoy estás en mí. Te imagino tumbada, cercana, entregada. Deseo desnudarte con el viento, desnudarte con mi mente, desnudarte con mi cuerpo. Acariciar todos tus rincones con tierno pudor por miedo a que esta hermosa visión se desvanezca y deje este lecho y estos brazos vacíos y doloridos.

Si pudiera extraerte de mi mente y moldearte esta ausencia desaparecería, desaparecería cualquier distancia, no habría nada más que tú y yo. Nos pertenecemos.

Una noche regresarás. Y esa noche me sentirás. Me acercaré a tu aroma y te susurraré despacio, provocando tu interés y curiosidad. Pasaré mi mano por tu pelo y te haré saber que sólo tu presencia me colma y destierra la soledad, que sólo tus labios me sacian y hacen que resurja mi alma a un nuevo amanecer en una época de ocaso vital, que sólo contigo hallo paz. Miraré al cielo y te veré, porque eres mi pedazo de firmamento, en donde brillan todos mis sueños. Viajaré en el tiempo para tener todas las noches y elevaré mis súplicas para tener una noche más. Te entregaré mis años de juventud, mi plenitud, para aliviar tu fatiga y tristeza, celebrar tus éxitos y victorias y compensarte por tus luchas. Para construir nuestro hogar y enviar al futuro nuestro mensaje de unión. Por ti seré mejor.

El viaje es largo, el paisaje redundante y algunas jornadas semejan interminables, pero estés donde estés ten por seguro que te buscaré hasta el cansancio y volveré cada noche a tus brazos aunque sólo sea en mi mente. Volveré con mi escudo o sobre él para tenerte.

Hoy eres mi musa.


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