¡Hasta siempre! o ¡Hasta nunca!

escrita por J. S. Brave dedicada a Mi expareja

sábado 28 enero 2017    2.51 corazones

‘No existe el amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas’. Paulo Coelho.

Escribo estas palabras que no supe decirte a la cara, con el alma desquebrajada. Llegaste a mi vida cuando menos esperaba, la desordenaste y la pusiste patas arriba. Estuviste a mi lado el tiempo suficiente como para que pudiese sentir esa hermosa sensación de que mil mariposas girasen mi estómago, fuiste la única capaz de cautivar mi corazón desolado; me enseñaste a crecer, a dar, a sentir y a querer. Me hiciste llegar a donde no hacía pie y a tocar el cielo con mis propias manos. Fuiste el motivo de mi mejora y cambio. No eras perfecta, pero encajabas a la perfección en mi corazón. Sentíamos un amor inefable, carente de palabras pero cargado y sobrado de sentimientos inconmensurables, que escapaban de cualquier límite y control. Aún recuerdo esos momentos en los que podías callarme a besos y aprovechaba para perderme en la comisura de tus labios, cuando un abrazo decía en silencio “tranquilo, todo está bien” y cuando una sonrisa hacía iluminar un rostro apagado. Aún recuerdo como una caricia permanecía en mi piel durante horas, como un día junto a ti parecía una eternidad. Escuchar tu voz era mi calma y escuchar tu nombre era mi orgullo, aún recuerdo cuando día tras día me prometías que siempre sería tuyo. Hacías desaparecer cualquier preocupación, hacías sentirme dichoso, reservaste tus mejores momentos para compartirlos conmigo. Contigo aprendí a ser hombre, contigo crecí viendo que la vida no es como esperábamos y como nos la quisieron pintar; y nada más lejos de la realidad, ¿por qué me has golpeado fuertemente sin compasión ni miramientos?

Jamás entenderé por qué te fuiste de mi lado sin mediar palabra, desapareciste tan rápido como llegaste a mi vida. Decías que la luna era nuestra consejera, y ahora nos observa con melancolía. Recuerda lo que muchas veces te decía: la distancia separa personas pero no sentimientos.

Pero ahora mis sentimientos están dislocados, no sé si siento amor u odio, admiración o decepción. ¿Por qué marchaste sin dejar rastro pero dejando huellas imborrables? ¿Por qué me diste la felicidad para luego arrebatármela? ¿Qué o quién rasgó fuertemente tu corazón hasta que se convirtió en dura piedra? ¿Con qué derecho te atreviste a jugar con mis sentimientos? ¿Por qué tengo tantas preguntas sin respuestas? Y es que las peores despedidas son aquellas que no se dijeron. Creí todas tus promesas y ahora más que nunca me siento muy traicionado por la persona que jamás pensé que lo haría. Me dejaste indefenso, desprotegido, sin esperanzas… en otras palabras, me dejaste muerto en vida. Me ahogué en un inmenso mar de lágrimas, que inexorablemente, era cada vez más profundo y oscuro; me sentía lleno de tanto vacío. Te echaba sobre mí y te contemplaba dormir; me despertaba cada mañana y al ver que no estabas, mi realidad se apagaba. Elaboraste una gran mentira, digna de una persona fría, calculadora y carente de cualquier sentimiento de culpa.

Todos los recuerdos que pesan sobre mí me hacían languidecer, pero ahora me siento más valiente que nunca. Quien esté libre de recuerdos, que lance la primera sonrisa; sé que también dejé huella en ti y espero que nunca me olvides. No te preocupes por mí, sé que debo seguir adelante y no mirar atrás; el dolor me ha cambiado y me ha hecho más fuerte. Ahora me pregunto si fuiste un bello sueño o una terrible pesadilla. No pienso vivir condenado a un mundo lleno de agonías y sufrimientos, ahora es mi momento y pienso continuar mi camino sin ti. Esos deseos irrefrenables hacia ti ya desaparecieron. Me has dejado un presente repleto de valiosos aprendizajes. He descubierto que puedo quererme a mí mismo, que amar a alguien empieza por amarse a sí mismo. Ahora mi destino está reservado en el tintero, esperando que una pluma escriba las líneas de mi esperado futuro.

¿Sabes algo? Quisiste escoger otro camino, pero olvidaste que el mundo es redondo, y que más temprano que tarde, nos volveremos a encontrar justo donde nos separamos; pero para ese entonces solo serás un bello y amargo recuerdo que permanecerá intacto en mi interior hasta el día que exhale mi último aliento de vida. Disfruta tu camino, sé feliz y vive la vida tal y como desees. Fuiste el antídoto contra mi soledad, pero ahora es ella mi compañera de viaje.

Aquí me despido, no tengo más que añadir, a pesar de todo, no te guardaré rencor. Pisa con pies de plomo sobre tu nuevo camino y asegúrate que esté repleto de esa felicidad que no supe regalarte. Y aunque vivas eternamente en mí y nos encontremos en otra vida, no sé si mi corazón quiere decirte ¡hasta siempre! o ¡hasta nunca!


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