HACE DIAS QUE SUEÑO CONTIGO

escrita por Azul dedicada a Mi primer amor

domingo 12 febrero 2017    2.62 corazones

“Hace días que sueño contigo”

No sabría decir cuántos días, ni siquiera si llevo soñando contigo hace meses. Solo sé que me levanto y doy vueltas por la casa como perdida. Tal vez buscándote.

Dicen que el amor de juventud perdura por siempre. Yo no creía en el “dicen”.

Ando perdida estos días. Me acerco al teléfono y quiero llamarte, pero sé que ya no lo coges.

Hace veinte años que no nos vemos y ya no sé cómo imaginarte. Recuerdo tu olor a las camisas recién lavadas por tu madre, tus susurros al oído y tu mirada mientras me alejaba camino de la residencia de estudiantes.

Yo te dejé pero sueño contigo veinte años después. Y tú ya no estás para acurrucarme bajo la luz de una farola, bajo el destello de las luces de discoteca, bajo el sonido rebelde de aquella canción rockera.

Rockero. Eso es lo que eras, con el pelo largo, los ojos azules, las camisas de cuadros.

Tú. Y yo. Y aquellos años universitarios.

Cerraban la residencia a las diez de la noche y hasta que no entraba por la puerta no seguías el camino. Yo entraba, subía a mi habitación y daba un salto de alegría en la cama. “Te quiero, sí, te quiero”- pensaba.

Qué bonitos esos amores, ¿ no crees?. Cuando toda la vida está por delante y solo importa el presente.

Hace días que sueño contigo, y yo no me creo que tenga cuarenta años. Creo que he entrado en fase de decadencia. Voy a trabajar, hago la compra, a veces al cine. Sí, voy a restaurantes a menudo lujosos con amigos, voy a eventos deportivos. Si, me apunto a viajar por todo el mundo. Incluso he creado un blog de galletas creativas.

Pero hace días que sueño contigo.

Me ha dado por soñar en los días de biblioteca, llenos de apuntes que me llenabas con frases de Kurt Cobain y otros autores malditos. Tus pies abrazaban los míos debajo de la mesa y yo me sentía la novia del auténtico rebelde que soñaba con componer canciones de amor con una vieja guitarra.

Recuerdo la biblioteca de la universidad. Tan grande. La gente guardaba cola para ir a estudiar y unos reservaban el sitio a otros. Tú a mí.

Y aquella fiesta en la facultad, ¿ recuerdas?. Llevabas un jersey a cuadros y unos vaqueros muy desgastados. Yo un vestido negro ajustado y los labios rosas. Aún guardo aquella foto que nos hicimos a nosotros mismos mirando a la cámara.

A medida que te voy escribiendo me voy sintiendo mejor, como si de un momento a otro fueras a aparecer y ya fuera a dejar de soñar contigo.

Será porque también recuerdo el día que me invitaste a comer a tu casa, con toda tu 

familia. Yo llevaba los apuntes para estudiar después. Pero la verdad es que no estudiamos.

He escrito en una red social que estoy soñando contigo. Mis amigas me han dicho que debo buscarme un novio.

Hace veinte años no existían las redes sociales. Ni siquiera teníamos teléfono móvil, y recuerdo llamar a tu casa para hablar contigo. Y tú para decirme “te quiero”.

¿Sabes? Me siento sola, y tal vez por eso sueño contigo. Llámame egoísta. Pero me siento sola. Sin ti, sin ese olor a colonia de manzana verde que yo me ponía para estar contigo.

Recuerdo esos años universitarios tan vivamente que podría volar al pasado e ir corriendo a abrazarte como entonces. Solo que tú ya no estarías.

Me odiaste. Mucho. Cuando te dejé.

La vida universitaria me hizo tener muchas ansias de libertad, de descubrir, de empezar de nuevo. De conocer.

Y el joven rockero se quedó solo. Lo siento tanto.

Sí, es verdad, hace poco volví a tu ciudad. Pasé por la casa de tus padres. Ya no había carteles de conciertos en tu calle. Quise llamar al timbre pero después de veinte años ya te habrás casado por lo menos. ¡ Oh, cómo me duele escribir esto, c-a-s-a-d-o!.

Hace días que sueño contigo, con la universidad, con la residencia, con las fiestas de la facultad, con los amigos de entonces, con tus canciones, con mis sueños, con las figuras de navidad mientras nos cogíamos de la mano al ir a buscar apuntes a la copistería. Con 

los días jugando al mus, con la cafetería de la universidad donde servían empanadilla con ensaladilla. Con los madrugones, con los cafés descafeinados. Contigo y conmigo. Sin ti.

Tengo cuarenta años. Estoy en crisis. El otro día me apunté a un curso en la universidad de mi ciudad. Pero no está nada de lo que era.

Estoy llorando, me acuerdo de esos días. Era joven, tenía sueños. Tenía futuro.

Hace días que sueño contigo. Y qué más da. Todo pasa. Todo es pasado. Todo se ha ido.

El verano pasado cogí aquel autobús donde me dejaste la última vez. Me subí a él hace veinte años. Me dijiste adiós con la mano, llorando. Y yo no te dije nada. Era el autobús 

universitario y el curso se acababa. Avancé por el pasillo y me senté casi al final. Sé que tú miraste hasta que el autobús desapareció por el lado izquierdo.

Hace días que sueño contigo. Y con mi vida universitaria.

Y estoy mirando por la ventana y respiro el aire y parece que me encuentro mejor después de haberte escrito. Hace días, hace días que he vuelto a quererte.

PSEUDÓNIMO: Azul


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