Eras tú

escrita por Guille dedicada a Edu

miércoles 4 febrero 2009    2.64 corazones

Aquí estoy, de nuevo en esta pequeña cala, mi refugio. Cerrar los ojos y escuchar el mar, sentir como las olas acarician mis pies mientras camino solitario por la orilla, notar el sol calentando mi piel... Es lo único que me hace sentir bien cuando te echo de menos.

Hoy se cumplió un año desde que te vi por primera vez. Era uno de esos días extraños en los que te sientes triste y no sabes porqué. Me subí a mi coche y conduje bastante tiempo por una carretera cercana a la costa. El destino hizo que me detuviese junto a un acantilado que escondía en su profundidad una pequeña cala. Bajé por un camino que se encontraba oculto entre la maleza, y cuando llegué, me descalcé y mojé los pies en aquella agua cristalina. Los peces jugaban en la orilla a mi alrededor. Cerré los ojos, y por un momento todo lo que me había llevado a aquel lugar,desapareció. La brisa se colaba por las mangas de mi camiseta y recorría mi piel haciendo que los escalofríos se apoderasen de mí.

Abrí los ojos, me giré, y pude ver como un chico, que estaba sentado en unas rocas cercanas, me miraba con una sonrisa dibujada en su rostro. Eras tú. Me pareciste un chico bastante atractivo; ojos castaños, mirada tierna, labios carnosos...

Giré la cabeza hacia otro lado, me volví a calzar y me dirigí al camino para volver al coche, cuando sin esperármelo, sin mirarme, me dijiste que me quedase un poco más disfrutando de aquel maravilloso paraje. Al principio me dio vergüenza pero pensé que sería una buena idea. Me senté cerca tuya y compartimos horas de historias que concluyeron en el momento que el sol tocó el mar. Ya era hora de irse.

Me gustaste. Me mirabas y me estremecía, me hablabas y sonreía, me tocabas y te deseaba...

Cuando nos despedimos, prometiste que nos volveríamos a ver en ese mismo lugar. Así fue durante un mes, luego te fuiste. Recuerdo perfectamente ese día en el que debías irte. Lo supe con sólo mirarte. No dijiste ninguna palabra, sólo me abrazaste, me besaste, y mientras tanto, las lágrimas que brotaban de tus ojos, descendían por mis mejillas.

Dijiste que regresarías, que volverías a encontrarte conmigo en esa cala. Sigo esperando ese momento... ¿Será que te has olvidado de mí?

 


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