¡ÉRAMOS NIÑOS!

escrita por EL SONIDO DE MI PLUMA dedicada a MI PRIMER NOVIO

martes 27 enero 2015    1.93 corazones

Querido primer amor:

Tal vez no debería estar escribiendo esta carta, aún más teniendo en cuenta el hecho de que a mi lado tengo a  una persona maravillosa que cada día trata de hacerme feliz. Y sin embargo, después de diez años te echo de menos.

No sé por qué, no llego a entender cómo siendo yo quien decidió romper con todo, cada 20 de mayo calculo los años que llevaríamos juntos, imagino cómo sería nuestra vida y miro de arriba abajo tu perfil de Facebook para saber algo de ti, encontrar una pista que me diga que estás libre y así crear nuevas historias en mi mente.

Me gustaría contarte, pues ya poco sabes de mí…que el año pasado me compré un coche, pero como la radio que trae no tiene entrada para USB, tengo que andar poniendo algún disco. ¿Por qué será que siempre pongo el mismo? Me encanta escuchar una y otra vez ese de “La Oreja de Van Gogh” que me regalaste por mi trece cumpleaños. Quizás porque en él se concentran las canciones con las que nos sentíamos identificados entonces. Pero ahora, ahora para mí hay una especial, aquella que dice: “el amor verdadero es tan solo el primero y los demás son solo para olvidar”.

Ojalá pudiera saber si a ti también te vienen de vez en cuando esos recuerdos o decidiste borrarlos todos. El recibir tu petición de amistad en Tuenti hace unos años me hizo pensar que no, pero fui tonta al dejarte escapar de nuevo, sin quedarme al menos con tu amistad. Entiéndeme, no era moral que mi exnovio fuese mi “amigo Tuenti” teniendo pareja.

Ese día al menos (o mejor dicho esa noche), me concediste con una conversación la oportunidad de saber que no me odias por cómo te dejé. Si me dolió saber que no guardabas nada mío, nada material…aunque lo mejor que pudimos regalarnos, nuestra inocencia, eso no nos lo podrá quitar o devolver nunca nadie.

Nunca me arrepentiré de haberme entregado a ti, aún cuando éramos unos niños…yo sólo trece y tú quince años. Tan románticos nosotros en aquella época…que elegimos cómo no el 14 de febrero (otra fecha en la que todos los años calculo el tiempo que ha pasado).  Tú disimuladamente, o eso creíamos, cogiste las llaves de tu casa de campo y le hiciste una copia. Todo planeado, todo perfecto. Después de los respectivos bombones y flores comenzamos nuestro camino a escondidas. Corríamos entre los olivos, ocultándonos tras sus troncos cuando pensábamos que alguien podía vernos y así hasta llegar a tu casa…¡Ni qué cometiéramos un delito, si sólo queríamos hacer el amor por primera vez! Cuando llegamos yo aguardé en la puerta de atrás, mientras tú saltabas la valla, abrías la puerta principal y me recibías desde dentro.

Una vez allí todo era paz. No entendíamos del juego del amor y aunque procuramos los preliminares, nuestro intento de ducha juntos fue un fracaso…¡Lógico! En pleno febrero… sin agua caliente porque no podíamos encender el termo…No te preocupes, que todavía guardo el gel de baño con forma de corazón, rojo y con olor a rosas para la primera ducha que nunca tuvo lugar.

Hablando de olores también tengo el pañuelo con tu perfume, ese de Massimo Dutti que te regalé y tu hermana pequeña cayó al suelo y destrozó. En otros he olido ese aroma, pero en ninguna piel huele como en la tuya.  El pañuelo ya no huele, esa intensidad se ha ido alejando con los años como tu presencia.

Volviendo al tema, que me pierdo entre tantos olores…Al llegar el momento más esperado ¿recuerdas? Ese que todos idealizamos como en las películas de amor…Pues no, no fue como en las películas. Nos amamos torpemente, eso sí, con todo el amor que se puede amar. ¿Qué le íbamos a hacer? Ninguno sabía, y es que …¡éramos niños!

¿Por qué? ¿Por qué esa felicidad de aquel momento se fue difuminando? ¿Por qué tu familia no era capaz de respetar nuestra intimidad? ¡Éramos niños maduros, sabíamos lo que hacíamos!

¿Fue eso? ¿O fue tu manía de intentar “limar mis pequeños defectos”?  Esos que tú nombrabas ya los ha limado el tiempo. En aquel momento yo te  quería como tú eras, ¿por qué no hiciste lo mismo conmigo?

Puede que tal vez ese no fuera el motivo de que todo acabara. Puede que el imaginar qué estaríamos unidos para siempre, despertara en mí la curiosidad de lo que era besar o amar a otra persona y esa curiosidad me alejó de ti. ¿Para qué? Para darme cuenta de que no podía o debía buscar lo que ya tenía.

Fuera cual fuera el motivo, difícil vuelta atrás encontraremos. Fíjate todo lo que ha ocurrido…Te has casado, divorciado y creo hasta que tienes otra pareja. De lo último tampoco estoy segura, sólo he visto tres fotos y como no actualizas las redes sociales muy a menudo mantengo la esperanza de que sea esa mujer de la que ya te divorciaste. ¡Si es que ya no somos niños!

Sé que soy egoísta por querer que tú sigas pensando en mí y no rehagas tu vida, mientras yo tengo a quien me cuida y ama a diario. Soy egoísta contigo y soy egoísta con él, que no merece que yo esté escribiendo esto. Quizás ese sea el verdadero motivo por el que te perdí a ti y por el que ahora pueda perderlo a él.

En fin, no puedo luchar contra lo que siento, pero sí reprimirlo por no hacer daño a quien ahora me acompaña. Sólo te pido que si algún día él me deja (yo no me atrevo a hacerlo), vengas a buscarme, ya sabes lo que siento, pienso y recuerdo.

Te prometo que si por una remota casualidad vuelve a haber una segunda vez, esa, esa si será para siempre porque…¡ya no somos niños!


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