EN OTRO LUGAR

escrita por Tristán dedicada a A ti. A la persistencia de la lluvia

martes 11 febrero 2014    5.00 corazones

EN OTRO LUGAR

 

A ti. A la persistencia de la lluvia.

 

Por si también crees en el amor a primera vista

 

No sé si estas palabras me ayudarán en algo, si acaso las leerás o si lograrán expresar lo que siento. Es así, ya nada sé si no es contigo. Hoy comprendo que el amor es un ser inasible que no necesita estas palabras, pero no me resigno a perderte por no comprender a tiempo esta verdad, pues nada soy, solo el recuerdo de tu ausencia.

A pesar del tiempo, las causas, los azares, aún me llueves por dentro. Aún me llueven tus ojos, que son como arcoiris después del aguacero. Tú no eres especial, eso es una palabra, eres como te siento, eres como te vi, lo poco que vivimos, eres cual te recuerdo. Puedo amarte una vida, como esa noche larga que amanecí en tu cuerpo. Puedo sentir también que te amo desde siempre, que el amor se creó contigo, que todo lo que he vivido es solo un pretexto para encontrarte. Eres la palabra amor que escribo en mis poemas, mi pasado perdido. Tanta soledad acompañada antes de ti, tanto amor compartido con cualquier pretexto, con la brisa del tiempo soplándome la vida, náufrago libre de todo puerto.

Hoy me amaneció tu recuerdo, como un renovado latir dentro del pecho. Entonces comprendí la premura de estas líneas mientras ayunaba sorbos de esperanza. No sé si algún día andando por los años volveremos a vernos. Solo sé que ya nunca esas noches de lluvia serán lo que antes fueron. Y no te olvidaré, pues aunque nunca estés, tú no me recuerdes, u otra me haga feliz, siempre habrá aguaceros.

Saludos y suerte

Yo

Pd: Siempre estamos exactamente en el lugar equivocado. Cómo quitarnos la piel bajo la lluvia, recordar el punto de partida. Ya sé que es ineludible nuestra condición humana, pero aun dibujo otra noche a los pies de una estatua y el reloj de la iglesia: 8:35 en penumbras. Aun dibujo la flor marchita, las galletas y el café “3 Lucías” con Charlot como testigo o el vaso de cerveza que escuchaba a Sabina.

Siempre estaremos exactamente en otro lugar, inventando amores que no nos pertenecen. Pero en mi ciudad son las 8:35 en la Iglesia Mayor y no puedo evitar pedirle una canción a los que trovan en la plaza; a los pies de otra estatua que hoy me parece demasiado indiferente. Son las 8:35 y no puedo evitar un brindis al recuerdo, como si aquel tren nunca llegara a su destino o me quitara la piel bajo la lluvia.


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