EL DELIRIO DE UN POETA

escrita por Juan Cé del Amor dedicada a Iraida

martes 11 febrero 2014    5.00 corazones

TU ERES EL DELIRIO DE UN POETA

Oda a Luz por el 14 de febrero de 2014

I

Mariposa mía, fragancia de luz, he venido a ti con el corazón agitado y la mirada fría, soy el riel para tus encantos y la montaña para las uñas de tus dedos, no tengo cosa más bonita que unas mejillas olorosas como las tuyas. Eres mi fiesta, mi abanico de pasiones, una por una tus caderas se ensanchan y me pierdo, sonrío por mil veces hacerte el amor; igual que el día aquel cuando te conocí es el día de hoy que no dejo de soñarte, estoy atado a ti como la tarde a la mañana.  Los meses llevo contemplando tu hermosura, me entrego, me excito cuando recibo una caricia tuya que con dulzura me entregas, cuando tus ojos de mirarme se convierten en una cascada. Que puedo decir ahora Luz, mi Luz, Rosa del poeta, del caballero de la luz, Flor del mes de Junio, soy tu tulipán, tu marinero, tu guardián en el amor y en el sosiego, ven a mí, a calmar mis tempestades  y mi cuerpo. Ven que una sonrisa tuya vale por mil besos.

Mariposa mía, muévete hacia mí, estoy esperando tu cuerpo sobre el mío, hagamos esta noche otra noche, multipliquemos las razones del tiempo para amarnos, siempre tuyo, loco, por ver en la luz tus colores, tus peldaños, por dejar en las paredes tu nombre. Princesa, mi princesa, mi delirio, mi ansiedad, mi tristeza, mi nostalgia, comparo cada cosa de tu cuerpo con los detalles del universo, estás aquí, me elegiste, quién soy yo para cambiarte, quién soy yo para encontrar explicación en el amor, canto por ti, pregunto por tus ojos, te quiero siempre mía, siempre para hacerte mujer. Luz, mi Luz, Rosa del poeta, mi destino es buscarte cada vez que sienta en mi pecho la soledad, amarte es mi afán, vuélvete sangre que pasa por mis venas, dolor para mis heridas, sentir para mi corazón. Te quiero siempre mía, cañada, uva, fresa, pedacito de pezón, relieve sobre la tierra que dibuja mi mano, te quiero para que nadie te quiera como yo.

Perla, mi perla, te regalo todo el tiempo del mundo, la galaxia que visita nuestra cama,

sumérgete en mi pecho, desnúdame, desnúdate, hagamos el amor.

II

El amor me lleva hasta ti, la madrugada está fría y pienso en ti,
respiro tu olor entre las sábanas y dejo que el roce de tus labios
se confunda con mi beso. Te beso, te acaricio, dibujo tu mejilla entre los árboles y el silencio. No hago otra cosa que sumergirme entre tus piernas, tus caderas se estremecen y un suspiro mío se pierde en tus senos. Siento el tictac de tu corazón palpitar con el mío cuando tu cuerpo se pierde en mi cuerpo.  Yo te amo y este amor me hace convertir una espina en una rosa, una piedra en una montaña y una ciudad en el universo. Me entrego, salgo de mi mismo y como la lluvia mojo tu espalda, una y otra vez miro tus muslos estremecerse de anhelos, tu vientre está fresco como una uva que llevo a mi boca. Te repito, me muero, me muero y volvemos a entregarnos intensamente en otra pasión. Rosa de mi rosal principal, tú eres el amanecer de mis mejores días, el viento que pasa lento por mi pecho dejando una huella para toda la vida, la muchacha que ha dibujado en mi destino el tiempo y no me ha dejado tiempo para nadie más, la luz que se esconde en lo más profundo de las entrañas y va quemando con dulzura el alma, el amor más reservado que he encontrado y se ha mostrado solo a mis secretos. El amor me lleva hasta ti, después de entender el pesar de tus manos, la fuerza de tus ideas y el valor de tu corazón.  Soy tu mayor romántico y mi poesía como una hoja seca va a parar en tu fuente.  Todo quisiera pedir: que tus brazos como una ola terminen en mí orilla, que tu cuerpo como la hierba prenda en mi cañada, que tu pensamiento como un lucero brille para mí, que tu alma como una rosa se deje cortar las espinas, y tú,  fundamentalmente tú seas mía para siempre. Así me voy sumergiendo en una lágrima tuya que vibra en mi mano, en una lágrima que termina en la mía. Te quiero, te quiero, vuélvete a mí, entrégame tus ciudades y tu crisol, soy tuyo desde que la melancolía perdió sus costados, desde que alguien pulió el alma desordenada, desde que nació el primer beso y la primera mirada.                                
Juan Ce del Amor


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