Detrás de mis palabras

escrita por Miguel dedicada a Ariadna

jueves 30 enero 2014    2.83 corazones

Ariadna, estoy encerrado en mi laberinto, esperando por tu hilo. No sé cómo llamarte, no sé cómo nombrarte. Quiero que escuches de mí no lo que digo, sino lo que quisiera decir. Quiero que mis palabras dejen de ser esas perras negras que persiguen camiones en una autopista polvorienta, que le ladran a la realidad por que no pueden morderla. Quiero que me respires como a un viento frío que te cala hasta los huesos, que te estremece aun que no lo entiendas, porque esto no se trata de entender nada. Ni tú ni yo entendemos un carajo. Nadie entiende un reverendo rábano pero yo quisiera conocer las bizantinas formas de tus malentendidos; quisiera mostrarte los artificios que fabrica mi incomprensión y sentarnos una tarde a cultivar errores como orquídeas junto a una jarra de limonada y vodka mientras Junior Wells se deshace en la harmónica y el ocaso nos escurre por los ojos. Pero las palabras me traicionan y no es eso lo que quiero decirte. Esas malparidas no se dejan agarrar por ningún lado y ellas tampoco agarran nada. Un manoteo en el aire mientras caes desde el piso 19: eso son las palabras. ¿Cómo alcanzarte? Hay una distancia finita entre mi mano y tus labios, modesta e indiscreta distancia. Pienso en recórrela pero para hacerlo tendría que recorrer primero la mitad del trayecto, y para recorrer esa mitad tendría que superar primero la mitad de esa mitad, y para ello primero cubrir la mitad de la mitad de la mitad de esa distancia, pero para ello habría que alcanzar primero la mitad de la mitad de la mitad de la mitad de este interminable camino. Es solo una mano: mi mano. ¿Cómo podría desafiar al infinito? Pero las palabras tampoco ayudan. Para que entendieras lo que digo tendría que explicarte que significa cada una de ellas para mí y tendrías que enseñarme que significa cada una de ellas para ti. La palabra “anhelo”, por ejemplo, se me acerca como una pequeña angustia balanceándose en el deseo, para ti podría ser una tortuga que sueña con peces azules en medio del océano. Pero para entendernos tendríamos que aclarar cada palabra de ese significado; puede que para mi “angustia” sea cierto insomnio de nudos de espinas y para ti sea un gato encerrado en una caja, pero para entendernos tendríamos que aclarar cada palabra de ese significado usando palabras que a su vez necesitarán ser explicadas conjurando nuevos significados hechos de palabras que siempre llamaran más palabras. Soy solo un tipo escribiendo. ¿Cómo puedo desafiar al infinito? Siento desasosiego de no poder comunicarte mi desasosiego. Comunicar: comunión: Que hermosa palabra. Común – Unión.  De verdad maravilloso pensar en una unión en una unidad entre tú y yo, una común-unidad, o al menos encontrar esa unión que tenernos en común y de pronto de eso se trata comunicarse. Pero se me atraviesan las palabras como un laberinto sin minotauro y me dan ganas de callarme y escucharte; porque sé que en mi silencio caben todas tus palabras.


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