Después de un año

escrita por Manuel Aristos dedicada a Maribel

lunes 2 febrero 2015    2.75 corazones

¿Recuerdas, Fátima, cuando atravesé el desierto, ese calcinante y agorero de que habló el poeta, y casi me ahogo? Recién comenzaba mi marcha, no hacia la tierra prometida, sino hacia una promesa sin precisar que yo mismo me impuse y, lo sabes bien, no contaba con que aparecieras. Es cierto: yo llamé, y tú viniste. No fue la ruta de los cuarenta días, sino de las novecientas noches. Me dejaron solo; allí no estuvo Almasy - de fiesta en Budapest, comiendo kapusta con Adriana a orillas del Danubio -, ni Monod - a medio camino entre Esssouk y Versalles, de la mano de Marina en noche de tormenta -, ni Rosita Forbes - en Kufra con Khadija a la sombra de palmeras de dátiles en flor -, ni siquiera Marco Polo, ocupadísimo en su marcha hacia Kancheu. ¿Fue peor aquel sin espejismos ni tormentas, de hienas y cobras, impenitente y duro, o éste, de incertidumbre y desamor? Si allá ibas delante, ¿Por qué ahora has retrasado la marcha, y soy yo quien tira de tu mano, y debo volberme con frecuencia? ¿Prefieres el desierto al verde trópico de playas, mariposas y nenúfares sin fin? ¿Prefieres Estocolmo, tan frío; París, en solitario; Estambul y hasta Casablanca? ¿Quién te espera allí? ¿Acaso Humphrey Bogart? ¿Qué flor prefieres? ¿Tal vez  un Té de Suecia, una flor de Lis - no está en mi escudo -, o tulipanes? ¿Qué fue de la Welwistchia que me fascinó tanto o más que tú? Claro, no olvidas los tajines y el cuscús, ni las gambas en chermoula. Sí, ya sé, me esperaste toda una noche en aquel hotelito de Essaouira, y yo no aparecí... nadie es culpable.

Confesado estoy: fui libre como nunca, o como siempre fui. Compartimos la libertad y, -¿Por qué? - te imaginaste carcelera. Has cumplido: intentas desandar otras arenas, tormentosas y ardientes, lo respeto. Pero no olvidarás. No olvidarás a Pedro - " !Si  me llamaras, sí; si me llamaras!" -, a Juan Ramón - "Y yo me iré (...). Y se quedará mi huerto con su verde árboly con su pozo blanco". Ni a Emilio - "¿Y si llegaras tarde, cuando mi boca tnga sabor seco a cenizas, a tierras amargadas?".

Continuaré después, el cartero llama a mi puerta.

Seré fuerte, no seré derrotado.

Te amo.

Alejandro.


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