Despedida tardía...

escrita por Soledad Santamaría dedicada a A un amor perdido en el tiempo.

domingo 14 febrero 2016    3.75 corazones

Despedida tardía...


Después de veinte años de silencio, hoy viniste a mí, si tan sólo me hubieses dicho que me amabas todo habría sido diferente, abrazarte fué mágico, hubo ternura y fuerza. Mis lágrimas corrieron sin pedir permiso. Pude verme en tus ojos claros de nuevo, ojos que perdí con el tiempo y la distancia.


Crueldad del destino que nos separó y este amor callado renació de las cenizas.
Cuánto anhelé tus brazos, tuvo que ser así, y fué inesperado en estas vacaciones mías, amo tanto mi ciudad natal y tú estabas cerca... he sido una atrevida, perdóname por eso, era necesario verte después de aquel funeral de un viejo amigo donde nos encontramos hace dos años, sin poder hablar en esa oportunidad... hoy se me dá tu sonrisa, tu calma, que día soleado en este parque de Dios... el lago, las tortugas de agua, los patos, el verde de los árboles rodeándonos, los pajaritos fueron la música de fondo... unidos hace tanto tiempo y separados, un amor silenciado por tu padre, y aún así perduró en la rudeza del tiempo, de nuestros años y experiencias.


Recuerdo mi primera carta que te hice, en el curso aquel de mecanografía, aaah mis años mozos, carta que nunca te envié... por verguenza de niña criada con ciertos valores, que jamás se olvidan...de no ser por esos prejuicios tontos yo quizá daría el primer paso y te enterarías de mi amor y tú desatarías tu voz gritando que me amabas también, esa dulce carta quedó en mis manos, escondida y maltratada con el paso de los años.


Hoy aferrada a tus manos, quería perpetuar ese momento... manos que nunca profanaron mi piel con malas intenciones.


Jamás olvidaré estas horas cortas a tu lado, y llegó el momento de nuevo, marcharnos de nuestras vidas, yo a punto de un divorcio y tú con una nueva vida, salvados de agonías que nos han golpeado inclementes.


Volvemos a perdernos encontrándonos. Y tu rostro en aquel auto, despidiéndome, melancolía en tu sonrisa, un adiós escrito tardíamente.
Tiempo cruel que nos eternizará en cada recuerdo.


Y mi pequeña vida cobra vida en ese recuerdo lejano. Fué un amor sediento de ternuras y afectos que me hicieron tan frágil frente a ti.


Algún día estaré bien amor mío. El Dios que me ha dado tanto permitió que nos perdiéramos, no pudimos ver el sol cada mañana juntos. Otros ojos y otros brazos nos dieron cobijo cada día...


Y seguirá la vida, este ratito en esta tierra, tratemos de ser felices, tenemos la fuerza y el amor intactos, aún sin tenernos pudimos vivir y respirar.


Gracias por dejar que robara hoy tus horas. Por dejarme despedirme para siempre de ese amor silenciado por el tiempo. Por volverme a mirar con esos tus ojos claros. Por tomarnos de las manos como niños.


Hoy el parque brilló como nunca. Por dos seres que pudieron hablar y contarse soledades, por este amor que existió en nuestros corazones, en nuestros pensamientos y que no se consumó por cobardía de los dos, por miedo, por pena, por egoísmo de otros.
Sigamos adelante, hoy tienes la fortuna de amar a alguien más, yo seguiré mis pasos en un camino nuevo, benditos sean los que no pueden amarse y aún así se amarán por siempre.

Que extraña brisa fría soplaba mientras te dejaba atrás, recorrí muchas cuadras alejandome de tí, quería caminar, despejar mi memoria de tantos recuerdos que afloraron de nuevo...

Adiós para siempre.

S.


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