Confieso que aún te amo

escrita por Manuel dedicada a A todos los que viven cada momento intensamente

sábado 9 febrero 2008    3.17 corazones

María:
 
 Ha pasado ya bastante tiempo desde que una soleada mañana escureció mi vida.

Recuerdo con todo detalle esa conversación: breve, áspera, casi a borbotones. Los nervios me

hacían temblar y las palabras no salian de mi boca como yo ordenaba. Tú, sin embargo, tenías

las ideas muy claras y la mente asombrosamente fría; sin la más mínima duda, sin titubeos,

clara como el agua: "se acabó". Esas dos palabras me rompieron el alma.

 Nunca antes había estado enamorado. Jamás sintiera latir mi corazón al compás de

otro, tan fuerte, tan constante. Me fuiste invadiendo poco a poco, lentamente, casi sin

darme cuenta. El café que tomaba a tu lado carecía de sabor mientras tus miradas traspasaban

mis ojos hasta llegar a mi mente, temiendo que fueran capaces de leerme el pensamiento. Cada

palabra tuya resonaba una y mil veces en mi memoria, tratando de retener tu presencia cuando

ya te habías alejado. El timbre de mi casa hacía acelerar mis pulsaciones, el sonido del

móvil, mi nombre pronunciado por tu boca.

 Esa soleada mañana ya queda lejos. Pero, malditos recuerdos, no dejan de asaltarme

cuandome acuesto, cuando me levanto, cuando me miro al espejo... ¡ni siquiera en mis sueños

me abandonas! Mi corazón continúa latiendo fuerte, constante, pero ya no encuentra otro eco

con el que sincronizarse.

 No he conseguido olvidarte. A pesar del daño, del sufrimiento, de los golpes

inútiles que me he dado contra tu pared invulnerable, confieso que aún te amo. Cuando te

miro, casi siemnpre sin que te des cuenta, examino esos labios que tantas veces se fundieron

con los míos, esas manos que acariciaron todo mi cuerpo y esos ojos que cuando ahora me

sonríen iluminan mi alma. Cuando te ríes no puedo eviatr saborear el sonido de tu carcajada,

y cuando cierras los ojos no quiero evitar soñarque estás pensando en mí.

 No tengo otro deseo que no sea convertirme en un recuerdo del pasado. Quizás en una

amiga a largo plazo. Pero la indiferencia con la que quiero tratarte se escurre entre mis

dedos cuando estoy a punto de alcanzarla: una sonrisa tuya, una mirada bastan para que mi

castillo de naipes, ya de por si construido sobre una base inestable, se derrumbe con todo

su peso y me mande de nuevo a la casilla de salida.

 Sé que para ti no soy más que un buen chico que lo está pasando mal, pero tú eres el

color de mi vida. Aún asím, te juro que te iré olvidando. Blindaré mi corazón con escudos de

orgullo y frialdad, y dejarás de ser la protagonista de mi cuento. Me lo prometo. Eso sí, no

me devuelvas el trozo de corazón que te regalé junto con mi primer beso, ya no me pertenece.

 Todavía te quiere,

                                Manuel


En esta web utilizamos cookies, tanto propias como de empresas colaboradoras, para obtener datos estadísticos de la navegación de los usuarios, lo que nos permite mejorar la información y la publicidad que te mostramos y adaptarla a tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Más información