Coincidencia de un amor

escrita por MARB dedicada a Wilson

sábado 31 enero 2015    2.67 corazones

Cada palabra escrita, en cada letra de este pedazo de papel, expresaré lo que más habita en mi alma: Tú, mi amor, la causante de todo lo que siento; quiero que conozcas cómo nació mi amor hacia ti.

Era una tarde de invierno fría y entumecedora, donde el calor del vapor de mi taza de café desaparecía por el incesante viento que azotaba mis cabellos.

Salía muy de prisa a la estación de tren mientras el reloj marcaba fuertemente las horas y minutos, pues tenía prisa por partir y llegar al otro lado de la ciudad.

En el camino presuroso mientras mis oídos se ensordecían con el sonido del tren que anunciaba su llegada, me topé con un joven, sujeto de gabardina negra y que tenía los ojos clavados en el suelo, me preguntaba si quizás tenía alguna pena de amor, como yo; pero sin darme cuenta estábamos rozando nuestros cuerpos.

Era tarde, y el sonido del tren anunciaba mi partida, mi preocupación por subir hizo que no me percatara que mi móvil se había extraviado y caído en el bolsillo de su gabardina.

Habían pasado treinta minutos de mi llegada a Londres, ciudad donde me hospedaría para trabajar en el Hotel Montreal de cinco estrellas. La noche fría se posó sobre mí, me disponía a atender a los clientes en la barra del bar del hotel, en ese momento vi la misma gabardina negra empapada por la lluvia.

Se acercaba a mí y procedí a tomar su pedido, pero me dijo:

Un brandy, por favor. Lo mire fijamente y era él, aquel muchacho de que llamaba mi atención.

No podía creer que él estaba allí conmigo, debía decirle que tenía su libreta, que por casualidad cayó en mi bolso. Lo recuerdo perfectamente, era él, espero me recuerde, pero dudo que lo haga. Pero tan pronto como subí la mirada, observé que revisaba mucho su móvil sonriendo, ¡qué linda sonrisa tiene! Al parecer su tristeza no era por amor, aquella sonrisa me hace recordarlo, pero debo aprender a olvidarlo, a caminar sola, ¡qué afortunada debe ser su enamorada!

 

Debía hacerle saber que tenía su libreta, quizás tenga cosas importantes anotadas, debía de acercarme; pero a su encuentro llega una linda mujer, ha de ser su enamorada; lástima, en otro momento debía entregarle su libreta, podría ocasionarle problemas por dársela delante de ella.

Conversan tan peculiarmente, hacen buena química; y se me viene a la cabeza el nombre de aquel hombre que era parte de mi pasado, aún tengo heridas en mi corazón, y saber qué hace días todo era como aquella escena que observo, es increíble como una persona puede cambiar pero es simple: Nunca me quiso, sé la respuesta.

 

Pasaron los días y aún seguía viniendo, con una cálida sonrisa, siempre quería que yo atendiera, hasta incluso lo saludaba amablemente, pero cuando quería acercarme para entregarle su libreta, aparecía ella. Es extraño, pero pasaron semanas y ya no pensaba en mi pasado, el viaje ha servido mucho y la sonrisa de aquel muchacho es una medicina, tan cálida como los abrazos de mamá.

Un sábado decidí acercarme entre tanta gente y apenada tenía que confesarle la verdad, era mi momento; vestía un pantalón marrón y una camisa azul; se le veía tan bien como la primera vez en la estación del tren.

Me acerqué y le confesé la verdad de aquel accidente, el por qué no me acercaba, su sonrisa cambió y desde aquel día no apareció por un tiempo.

Fue una noche larga para mí, mi almohada era una laguna, recuerdos del pasado, momentos del presente; nadie, absolutamente nadie podrá fijarse en mí, me decía. El viaje fue para olvidar todo, y tratar de empezar nuevamente.

Pasaron dos semanas y aún lo esperaba, recordaba su asiento favorito al lado de la ventana de aquella rocola, pedía café extremo con galletas de naranja y una torta de chocolate. Siempre a las 5:15 de la tarde.

Pasaron los días y lo recordaba…. Me hubiese gustado que aquella muchacha sea yo, y no ella.

Darle besos, besos que lleguen hasta su alma, abrazarlo y darle mi calor, despertar y lo primero que vea sea su figura junto a la mía, en tomar café juntos, caminar de la mano como enamorados, violentarlo con pasión cada noche y descubrir universos en él. Pero la vida es así, te prueba y ese no fue mi momento.

Cierta tarde de invierno, ya habían pasado dos meses, llegué al trabajo como siempre y me dijeron que preguntaron por mí, no dijeron nombre, solo dieron un papel; apenas lo leí me sorprendí:

Hola, soy aquel muchacho que conociste en la estación del tren, y solía ir al café. Te espero a las siete en el parque de la vuelta. Dos besos.

Aquella nota hizo que mi cuerpo experimente sensaciones increíbles, él vino ¿será por mí? Pero vino por algo.

Llegué al lugar y lo vi en aquella posición como en el tren; la mirada hacia abajo, ¿será siempre así?; desde ese instante dije tu corazón es mío, como el mío es tuyo, aquella mujer su hermana, me dio risa escuchar eso y comprobarlo.

Lloré de alegría al saber que cambiaste de expresión, ya que al ver tu libreta te diste  cuenta que partirías al día siguiente y lo habías olvidado.

Que desde la estación del tren me sentía observada por ti, y no me daba cuenta. Que ese día en el que me citaste, era una locura que regresaras de nuevo para quedarte, y yo pensando que vivías en otra ciudad; y tan solo era un viaje de verano por el cual partiste.

Aquel beso en la pileta que desató nuestro amor, muchas confesiones, muchas miradas y besos cómplices, y mírame ahora estoy enamorada de ti; han pasado 2 años y amo despertar a tu lado, amo acariciarte mientras te hago el amor, despiertas mis instintos más perversos; tanto tiempo esperé, tanto tiempo imaginando el día de invierno, en el que todo se selló. Y pensar que mi celular se había caído, y saber que tú lo tenías y no pudiste dármelo porque querías saber de mí, algo que me molestó. Pero pudiste conocerme.

Has hecho que me pierda en tu amor, me encuentre en tu mirada y entre tus brazos. Tan fuerte, tan real, tan sublime y tan especial. En tus ojos amor mío, he encontrado verdad, encontré lo que siempre soñé tener, siento tu alma. Te siento, como siento la brisa que roza sobre mí.

Son tantas las sensaciones que me haces sentir, quisiera escribir en esta carta que se ha vuelto una extensión de mi alma. Porque yo, te amo desde el primer momento en que te vi y te amaré hasta el final de mis días, y en el otro mundo. Quiero seguir recorriendo esos lunares, traviesos lunares que hasta ahora pierdo la cuenta. Ver esa sonrisa, que es mi medicina.

Y ahora que lees esto déjame escribirte que Te amo. Juntos por sobre todas las cosas.

Y llegaste a mí un día de penurias, llegaste para sanar mis dolores, mi lluvia de amor.

 

 


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