Carta de un amor sincero

escrita por El Cuentista dedicada a Mi único amor

martes 27 enero 2015    3.14 corazones

26 de  diciembre del 2014

Virginia:

De los varios hombres que han pasado por tu vida, y se fueron, ¿alguno volvió para buscarte? Y no me refiero a la semana o al mes, para tratar de ser tu novio otra vez, o peor, para tratar de acostarse contigo una vez más, me refiero a volver, para buscarte a ti, para saber si tú estás bien. De todos, ¿cuántos lo han hecho una y otra vez, con años de por medio, y hasta pasar décadas, ¿cuántos?

¿A cuántas mujeres conoces, que tengan algo así?

El amor, Virginia, el verdadero amor, no sabe del tiempo, ni de las distancias, no sabe de dolor ni de rencores, ni de errores cometidos. Si se olvida, o si lo vence un enojo, un orgullo, o si precisa de… para existir, se perderá inevitablemente con el tiempo, sin importar cuanto dure; pasará y se irá; ese no lo es, no es amor.

Hace años ya, más de 15 cuando nos conocimos por vez primera, y recuerdo cuando me dejaste después de escasos 3 meses de novios (enero, febrero y marzo) te fuiste en la semana de turismo para Santa Teresa con unas amigas, e intercambiamos, recuerdo, un collar por un brazalete, yo te lo puse en la muñeca, y vos te sacaste el tuyo del cuello y me lo diste en la mano; diciendo vuelvo. Y volviste, para decirme que allá habías conocido a otro pibe, que se dieron unos besos, y que hora estabas confundida. Te pregunté: ¿te acostaste con él?; No… me dijiste, estaba tan borracho que después de besarme se quedó dormido a mi lado; fue tú respuesta.

Tres días después, me dijiste que ya no me querías ver, que si te había pasado eso era porque no me amabas tanto. Eso sí fue un fierrazo en la cabeza; lo usaste de excusa para dejarme. No tu confusión típica de la edad, si no que yo estaba perdiendo lo más amado.

Solo entonces me enojé, porque allí vi mi felicidad, y la tuya, yéndose al traste. Pero en pocos días, diez o doce días, el amor se impuso, como debe de ser, como es; y me desenojé, curé mis heridas.

Entonces te fui a buscar, pero ahí te enojaste vos, porque confundiste mi amor verdadero, el que nunca desaparece, el que todo lo supera; por alguna especie de paranoia maníaco obsesiva. Cuando yo noté esa postura en ti, dejé de buscarte, por meses, varios meses; duros para mí, pero era la única manera de que te dieras cuenta. Solo entonces te busque otra vez, meses después. Y resultó que estabas con otro, un tercero que no era el de Santa Teresa, por el cual, supuestamente, te habías desenamorado de mí y enamorado de él.

Sabiendo esto ya no fui pensando en ser tu novio, a pesar de que te amaba, tanto te amaba, que fui para ser tu amigo; para disfrutar viéndote feliz así sea haciendo otra actividad con otra persona en una felicidad momentánea, y eso fuimos por los siguiente 6 años, amigos,  hasta que vos te fuiste a Bs AS y yo a España. Porque un novio Virginia, no es para sexo, ni para criar hijos, ni para vivir juntos, un novio, es tu mejor amigo, el de verdad; es ese que siempre estará a tu lado, para todo y sin importar lo que pase, el que nunca te va abandonar y te apoyará… su vida entera sin dudarlo. Ese, Virginia, es tu novio, tu compañero de verdad; lo otro es un engaño que uno mismo se lo cree. Y lo demuestra el tiempo, pero por sobre todo, lo demuestra la capacidad de liberar al otro al punto de permitirle ser feliz por encima de uno  mismo. Porque verlo feliz, en cualquier circunstancia (así sea verlo feliz por un momento con otra persona, ya compañero de trabajo, ya amigo, o incluso novio de muletilla) te hace feliz a vos la felicidad del otro, si lo amás.

Pero tú con la venda puesta, insistías convencida que el amor de tu vida era ese otro (Ya el tercero) recuerdo que me dijiste que este nuevo “amor” vivía en el cerro, y  que trabajaba en la construcción, muy orgullosa me lo dijiste; te duro 6 meses el amor de tu vida; se fue y  no volvió nunca más ni pa ver como estabas, como todos los otros, y yo seguía allí, para ti, y tú con la venda puesta.

Vino otro, un cuarto, creo que duro un año este otro según tú, ahora sí,  amor de tu vida; y mientras él estuvo y se fue, para nunca más dar ni señal de vida por ti, yo seguía ahí, a tu lado, acompañándote y disfrutando de tus pasajeros momentos de felicidad. Y tú con la venda puesta.

Durante años buscaste una y otra vez al amor de tu vida, el que estuviera siempre a tu lado, pase lo que pase; pero con la venda puesta siempre creyendo que yo no te amaba de verdad,  el amor eterno, el verdadero, el que todo lo supera; el que da al otro y disfruta de ver al otro sabiéndolo libre y feliz, completamente libre y feliz. Pero para ti yo solo estaba obsesionado y te quería poseer (vaya obsesión la que dura 20 años y todo lo supera, incluso su propio orgullo y su mayor pasión, sacrificándolo todo para solo para ver feliz al otro; vaya posesivo que soy que mi celos me  permiten verte chuponeando con otro adelante mío, y soy feliz de verte feliz,  así sepa que no te va a durar porque te estás engañando, (Entonces me limito a decírtelo, como siempre te lo he dicho, las veces que haga falta hasta que tú lo comprendas; jamás impedírtelo, jamás prohibirte ni manipular tu ganas de hacer algo en un intente de tenerte para mi). Y una y otra vez fuiste feliz, a medias, engañándote a ti misma por un ratito; lo sé porque yo lo vi. Como también lo fui yo con otras, es verdad, por un ratito y a medias; y lo hacía, lo sé, para llenar un vacío que al igual que tú, no se llena si no es con el verdadero, y si seguimos así, y al final lo que ocurre es que nos acostumbramos a ese vacío a medio llenar, y nos parece que está bien así, que somos felices; devuelta por un rato y a medias. Solo que yo era y soy consciente de esto. Pero veo que tú sigues después de 20 años y varios golpes, con la venda puesta. Y yo sigo aquí, parado a tu lado.

Quizás haya sido culpa mía, quizás, si me hubiera apartado de ti un tiempo, como lo hice para después volver, pero… si lo hubiera hecho antes, tal vez, no habría surgido en ti es idea, o si hubiera esperado más tiempo que un par de meses para volverte a buscar, no me hubieras puesto esa etiqueta de posesivo, quizás entonces todo hubiera sido distinto; quizás. Si es así, tengo que disculparme contigo, porque mucho daño te he causado; porque te arrebaté lo más hermoso de la vida, y si no somos capaces de revertir eso, te lo habré arrebatado para siempre. Si es así, si yo te puse esa anestesia que no te permite darte el placer de amar de verdad y ser amada de veras, ojalá que no; pero si fue así, te juro que jamás me lo voy a poder perdonar.

¿Cuántos han pasado por tu vida; con cuantos has sido feliz… por un  tiempo, y cuántos de ellos han vuelto a ti, para charlar, para ser  amigos, para pasar un rato, para saber de ti, capaces de tragarse hasta su orgullo, de cederlo todo, porque siente por ti un amor verdadero, y quiere tu felicidad sin importarle la de él en lo más mínimo, porque tú siempre estás primero; cuántos?

Que un hombre no entienda que el verdadero amor es eterno y todo lo supera, puede pasar, pero que una mujer no lo sepa, es raro realmente, poco explicable.

Tienes idea de lo que darían miles de mujeres de todas las edades, casi todas de hecho, por estar en tu lugar; muy pocas lo encuentran. Casi ninguna. Viven su vida y son relativamente felices, como todos, hasta que mueren sin haberlo tenido.

Y tú durante años y más años, lo has buscado, como todos, con uno y con otro y con otro, pero con la venda puesta, teniéndolo parado al lado a cada momento; como debe ser, como es.

Recuerdo el día que me dejaste, la frase textual que yo te dije al explicarme que estabas confundida por el otro “Cuando seamos viejitos, te diré: viste que sí eras el amor de tu vida”. Eso te dije, pero tampoco lo entendiste entonces.

Más de 15 años ya han pasado desde aquel día, muchos hombres por tu vida y muchas mujeres por la mía, no porque yo así lo quisiera, porque así vos lo has querido; y ya vez, esa frase sigue tan vigente como siempre, como aquel día, y tú con la misma venda puesta; de seguir así me responderás ese día, aún lejano de viejitos, en que el hombre que está ahora contigo, al igual que todos los otros ya no esté y ni pregunte más por ti:  “Perdón”; porque a esa altura es todo lo que me vas a poder decir; lo sé, y aun así, yo estaré allí; para seguir a tu lado, como siempre. Y yo te aclararé entonces que no hay nada que perdonar, porque gracias a ti, tuve la suerte de sentir y vivir algo único, algo que muy pocos sienten; y muchos menos viven; ese algo que siempre prevalece: el verdadero amor. El uso que hicimos  y hagamos de él, dependió, y dependerá siempre de nuestra capacidad para aceptarlo, o negarlo a venda y muletilla  Todo lo que yo he sentido, siento, y sentiré, es de uno en un millón; y  por eso, te estoy muy agradecido.

El me gusta (a mi), el te quiero (para mi), y el te necesito (yo); son posesivos y momentáneos. El te amo (a vos, al otro) es el único sentimiento que libera, concede, da. Les das todo al otro, y nada a ti. Esa es la diferencia entre los tres primeros, y el amor.

A veces se combinan, el me gusta con el te quiero, (confusión de amor) o el me gusta y lo necesito (confunción mayor de amor), pero no es amor, y engañándonos o creyendo que…, vivimos media vida, y somos medio felices. Lo que hacemos es ir con una muletilla por la vida.

Permítete conocer el amor verdadero, la libertad que te otorgará quien te ama te permitirá vivir plena; y eso te otorgará la felicidad total.

Ahora que tiene hijos, sabrás lo que es amar; ¿acaso a ellos no les perdonarías todo?, si se vuelve drogadicto, ladrón,  y va al COMCAR. ¿Lo dejarías, probarías con otro hijo tal vez; o hablarías con él y seguirías a su lado siempre, apoyándolo haga lo que haga y pase lo que pase?  Eso Virginia, es el amor, el de verdad, lo otro es una mezcla de: me gusta, lo quiero, lo necesito.

Tomate el tiempo que haga falta, llevo 20 años esperando que  te permitas amar y ser amada. Está claro que puedo esperarte la eternidad. Y cuesta creer que me acuses de apurarte, cuando llevo 20 años esperando y puedo esperar por siempre, sin perder mi amor por ti.

Recuerdas los tiempos en que no veíamos (poco tiempo de novios y años de amigos)  cuando tú estabas sin muletilla  no había discusiones, ni malos entendidos, ni postergaciones de encuentros, ni nada de eso. Porque tu corazón te dice que queres verme, charlar, hacer actividades conmigo y con otros;  pero cuando estas con la muletilla de turno y me ves, arranca la confusión, la duda, la indecisión,  el postergarme sin poder decir no, porque tu corazón te dice que me queres ver, es el temor a amar y ser amada, a admitir años de error tonto. Por eso, cuando me ves y estas de muletilla empezás: que sí, que no, que si, que no, que si, que no.

Ese que si que no, que nos vemos pero no nos vemos, (es tu miedo, tu confusión, y salís a buscar alguna excusa medio lógica (tengo que trabajar, tengo que cocinar, no puedo hacer un viaje de 7 horas, saliendo media hora más tarde) para calmarlo y seguir de muletilla, entonces me decis que no, pero como realmente me querés ver,   apenas tenes una noticia mía me volvés decis que sí, y allá te acordás de tu muletilla de turno y salta miedo de vuelta y la confusión, donde buscas otra escusa supuestamente lógica para cambiar otra vez y decirme que no, y así estas. Desde que te conozco que haces esto conmigo, y solo conmigo. Estoy seguro que a tu compañeros de trabajo no se los haces, y a tus amigas mujeres tampoco, ni a otro conocido o amigo hombre, (Si el te quiero (para mi), de tu muletilla te permite tenerlas a tus amigas y amigos, ¿las tenes, cuando te divertiste con una por última vez, cuándo fue tu última actividad de esparcimiento sin  muleta? Eso es le te quiero Virginia, el te quiero para mí. Y el te necesito, te necesito para mí).       

 

Y ese si, no, si, no, si, no…Cansa a la otra persona, se siente como una tomada de pelo, como si estuvieras jugando con el otro. Si no me borre para siempre hace ya añares, es porque te amo justamente. Como evidentemente nadie más te ha amado.

Y si dentro meses, o años como siempre ha ocurrido, vuelvo para a preguntarte: ¿cómo estás? Es porque lo único que  necesito es saber que estas feliz, porque el amor es incondicional, y liga la felicidad de dos personas irremediablemente; y si cuando eso ocurre yo veo que no eres todo lo feliz que puedes, mi felicidad se cae al piso instantáneamente.

Cuando tú lo sepas, lo entiendas al fin y decidas conscientemente amar  y ser amada, no querida ni extrañada, ya que el amor tampoco extraña cuando sabes que el otro está feliz en donde está. 

La muletilla que no duran para siempre, tu actual muletilla ya dejo a una mujer y dos hijas; ese el tipo de compañero y el tipo de padre que quieres para los tuyos?  Por eso el amor en incondicional y todo lo supera, no se tiene hijos para después tratar de juntar paciencia y amar, es al revés.

Cuando te permitas el darte cuenta, aquí estaré, como siempre, para ti y para los tuyos, porque son parte de tu ser como lo es el mío, no la muletilla de mi ahora ex, que no agarre por engaño propio, si n o por necesidad obligada a falta del amor verdadero, y le di un hijo también obligado, porque a mi edad el cuerpo y la cabeza me lo pide; como a ti.

 Sin amor la familia es imposible, es un engaño pasajero que daña, a uno misma, al otro, y a los hijos. Cuando sean adolescentes, ya lo ves en las dos hijas suyas, porque se terminó el te quiero y el te necesito con su exmujer. La dejo y lo sus hijas marcadas pal resto de la vida, ya que mandar plata y verlas cuando puedo, no sirve para ningún hijo.

Son 3 años para el punto de no retorno, a la grande tuya le quedan 3 años para ese punto, porque a los 9, 10 como mucho, y en adelante, la marca de separación que le quedará será de por vida. 

Pase lo que pase, yo te apoyaré igual, dentro de  5 años, de 10, de15; a ti y a los tuyos que son todo tu propio ser,  porque ellos si son tu verdadero amor, no otra muletilla. El amor te hace ser parte de la otra persona, el ser es inseparable, y solo la muerte lo termina. O eso dicen de la muerte.

Tus padres se aman Virginia, ellos no son muletilla el uno del otro; una vuelta, tú ya sabes que cuando yo tenía 20 años, (todos por diversión y curiosidad)  tuve sexo con tu madre adelante de tu padre quien estaba a su vez con otra, los 4 en la misma cama. No lo hicieron para probar si se amaban; ellos se aman, y por eso pudieron darse el lujo de hacerlo. ¿Tú puedes hacerlo esto con alguna de tus  muletillas de turno, tu muletilla de turno lo soportaría?  Amar es sentir lo que siente el otro en el momento en que el otro lo siente. Si el otro siente felicidad plena, tú también, si el otro siente placer, alegría o  rabia, tú la sentirás también, aunque ese placer, alegría o rabia se la provoque un tercero.  Una vez que esta conexión se da, es inclaudicable. El amor convierte a dos en uno, indivisible e incondicional, porque no conoce el egoísmo del yo. Como a ti ver a tu hijo siendo más feliz con otra mujer que contigo te hará tan feliz como él. Eso es el amor, que borra tu yo, ya que tu hijo  pasa a ser parte de tu ser. Lo otro es te quiero (para mi) te necesito (para mi).

Yo ahora esperaré a que pase lo inevitable con la muletilla, como siempre, cuando ocurra llamáme antes de buscar otra muletilla, no me voy a tirar arriba tuyo pa coger ni pa nada, ya que en ese momento, yo lo que sentiré, será tu dolor y el de las 2 otras mitades de tu ser. Y yo estaré allí; para todo tu ser. Como siempre.

Ahora, si buscas otra muletilla luego de dejar la anterior en vez de llamarme, como ha venido ocurriendo, pue nada, seguiré aquí para ti, tienes la eternidad toda,  el tiempo que precises hasta permitirte darle a todo tu ser, el amor de un hombre, el de verdad.


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