Carta al pasado

escrita por Eternity dedicada a Las perdidas

lunes 13 febrero 2017    2.59 corazones

Hoy me he levantado preguntándome si el sol resplandecería de nuevo al haber desaparecido tu silueta de mi vera, de donde nada ni nadie debería haberla separado. Hoy hace exactamente un año desde que desapareciste y en donde te llevaste la mitad de mí, esa mitad emocional que rebosaba felicidad, solo al poder compartir un espacio de tiempo contigo. Ahora me siento muerto, desolado, como si nunca pudiese encontrarme a mí mismo, como si el castigo por haber dejado que marchases fuese vivir en una tortura constante en la que el rojo, que antes era el más bello de los colores, me recuerda a la muerte, una muerte en vida en la que estoy condenado a vivir. Mi expresión se ha convertido en la más vil de todas, mi mirada parece el hielo del más frio de los rincones de este mundo y mi sonrisa ha sido relevada por la peor de las tristezas existentes. Mi cuerpo parece el de un anciano al que cada movimiento le cuesta el mayor de los esfuerzos y en el que ese mismo movimiento no tiene más sentido que el pasar del tiempo, en el que no encuentro sentido alguno. En el momento en el que marchaste, mi corazón quedo retenido por el miedo, maldito cobarde que no supo reaccionar a tiempo y firmó su propia sentencia al no saber, como pude ser tan necio. Ahora solo soy un pobre diablo que no té supo apreciar cuando te tenía junto a él, no supo valorar los momentos de felicidad que al no atender perdió, “no supo…”, maldito verbo que tanto ha despojado a la hermosa vida que podría haber sido y que no fue, todo por no apreciar el momento y vivir anclado en el pasado, un pasado que se ha convertido en mi realidad actual. Hoy, un año después, 365 días, más de sesenta mil horas, desde que empecé a morir, mis ojos ya no tienen lagrimas que llorar, mi corazón ya no tiene latidos a los que escuchar, ya nada tiene sentido, ya es tarde solo queda esperar a que finalmente el tiempo decida poner fin a esta tortura. Aquí empezó y aquí ha de acabar todo lo que un día fuimos juntos, la historia que creamos, nuestro mundo que nadie más podía comprender y en el que un día maldito dejé que entrase el diablo para ponerle fin. Ahora es tarde, ya nada puedo hacer para retroceder el tiempo y reconstruir nuestra historia como debería haber hecho tiempo atrás. Maldita tortura a la que mi mente me somete al recordar cada punto de ti, cada sonrisa, cada mirada, cada uno de esos cabellos dorados que iluminaban mis días y que ahora solo son uno más de mis recuerdos. Más mi corazón no es menos cruel, sino incluso peor que mi mente, éste me hace temblar el alma al recordarme que nunca podré sentir de nuevo todo lo que te llevaste a tu partida. Aquí dejo escritos los párrafos que gravaran por siempre lo que queda de mí, de nosotros y de la historia de la que nunca podrá escapar ese corazón que un día se enamoró del ángel que desencadenaría el nacimiento del peor de los demonios, el desamor.


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