Carta a mi amado Buenos Aires

escrita por Filho dedicada a Buenos Aires

miércoles 4 febrero 2015    2.86 corazones

                                               Villa Gesell, 21 de diciembre de 2014

 

Amado mío:

                    Hoy decidí comprar un boleto de ómnibus para viajar a tu encuentro.

Mi corazón palpita entre una mezcla extraña de alegría, ansiedad y melancolía.

Tal vez, el tiempo transcurrido entre nosotros dos, sea el único responsable.

Tengo prisa por estar contigo, mi mente busca en el libro de recuerdos, tantas historias y anécdotas que compartimos o

fuimos protagonistas principales.

Me quedan 22 minutos para arribar a la capital de tu corazón.

El clima no se define, al igual que mis sensaciones; llovizna, viento, un rayo de sol, cielo encapotado.

Ya  de madrugada y desde la quietud de las rutas adormecidas, las luciérnagas que adornan  los campos serenos, ráfagas de

sueños entrecortados con la brisa madrugadora que derrotan mis pensamientos…de repente ¡Estación Retiro! se oye decir.

Despierto rápidamente, abro los ojos pues esas seis letras (RETIRO) son muy significativas para mí.

Como olvidar esa terminal de colectivos tan importante donde miles de almas se encuentran, enamoran, despiden y sueñan.

Estoy de pié ante ti, mi interior tiembla al volver a verte, observo tu fisonomía  desde tus pies hasta el cielo, y desde las

nubes hasta el suelo.

¡Como has cambiado, amado Buenos Aires!

Tantos adelantos tecnológicos y modernos agregaron en ti, edificios de cristales, carteles luminosos que deleitan con sus

efectos y no escapan de la mirada de todos, calles y avenidas asfaltadas como por arte de magia, las plazas parecen

atendidas por  prolijos duendes verdes, las comunicaciones son moneda corriente; celulares, computadoras, cámaras

digitales, pertenecen a un listado interminable que participan diariamente de  la carrera del más veloz y eficaz.

Tu vestimenta también es otra, por supuesto, hombres y mujeres lucen atuendos generalmente imitando modas y estilos de

países lejanos.

Ante tantos cambios  después de muchos años, mi sensibilidad humana recibió un sacudón al encontrarme  en tu capital, a

metros de un lujoso hotel internacional, a una familia completa, durmiendo en el piso cubiertos por cartones y trapos.

¿qué pasó contigo? ¿Dónde quedaron tus ojos misericordiosos y tus brazos cálidos? Esos que conocí desde joven.

Acaso , no ves que para estas personas, la vereda es su casa, la ropa de la basura es su moda a seguir, su alimento son los

restos del restaurante fino y a penas se comunican con pocas palabras .

Todos pasan a su lado y no ven ni escuchan nada.

¡Por favor! Tesoro mió

Hay niños , ancianos, mujeres embarazadas .

No abandones tu fortaleza interior, yo te seguiré amando y estoy segura que pronto reaccionarás y no permitirás que los

brillos, las luces y las vanidades  oculten la fuerza  de tu amor , la misma que palpita en todos los corazones de los

enamorados del mundo

 

                                   Te amaré por siempre.

 

 

 

  

 


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