Belleza en tu caos

escrita por Serena dedicada a Mi Kvothe, el incendio del que me enamoré.

jueves 2 febrero 2017    2.55 corazones

   Amor,

   no sé si al latir me entiendes o sólo buscas hacerte un sitio entre mis respiraciones. No sé si al latir me entiendes y en cada pulso arrítmico que surge en mi pecho cuando te vas, encuentro que me faltas y eso me descoloca. Quiero tus líneas esbozadas, tus frases a medias, tu falta de compás y queriéndolo, he descubierto que la belleza no está en lo acabado sino en el caos, en tus tormentas, en el oleaje de tus ojos cada vez que me enfocas; está en tu urgencia, en tus guerras pero también en tu silencio gritándome más alto que si hubieras pronunciado palabra alguna.

   Y en esa belleza tuya, mientras vivas, sólo te prometo batallas por todas partes. Prometo explotar a tu lado, arriesgándome para salvarte la vida sólo porque sí. Te prometo ser todo lo mejor que pueda por ti e, incluso cuando sea todo lo malo, me lanzaré al vacío si con ello consigo que seas feliz.

   Una noche de esas de a cientos, me preguntaste qué significaba mi “te quiero” susurrado al tuntún, insinuado en mis débiles labios como un ruego a que te quedaras a mi lado sólo porque sabía que te necesitaba; que si te perdía, el mundo se me vendría encima y no estaba segura de si sabría salir yo sola. Me preguntaste qué significaba y contesté algo que no expresó absolutamente nada de lo que quería decir en realidad, por eso lo escribo para que no me leas, sólo para estar en paz conmigo misma y comprobar que sé a qué me refería cuando, después, al llorar sólo podía pensar en ti, en mí, conmigo.

   Y es un te quiero de vivirte, de vivirme en tu piel, de salir afuera y sólo querer ver el mundo en tus ojos, de nadar en tus sonrisas y columpiarme entre tus pestañas. Quererte de perder el juicio y sólo encontrar cordura cuando enfoco tu calma con la yema de mis dedos. Amarte tan fuerte que duela hasta sentir. Quererte de volverme poesía sólo para sonar más suave contigo porque sé que te molestan los gritos; volverme verso y rimar para que me entiendas mejor sólo porque deseo que quieras seguir hasta la siguiente estrofa, hasta pasar la última página. Te quiero de volver al principio de un nosotros que no existe, de volver a besarte por primera vez, de verte y tocarte y comprobar cómo mi cuerpo vibraba de emoción, de ganas de ti en mí, contigo. Te quiero de repetir hasta el mínimo detalle, enamorándome de ti de nuevo, más, mejor, con más calma y más furia; pasando despacio por los besos pero sobre todo por tus sonrisas y corriendo cuando la tormenta se avecine, sea como sea, volverte a vivir hasta el último capítulo y llegar hasta ti ahora, en este momento, mirándome, inundándome de tus ojos, golpeada por la rabia de tu oleaje, viéndote glorioso en tu victoria contra ti mismo cada vez que dejas atrás cada sacudida que el terremoto de tus pensamientos te produce.

   Te quiero. Te aprendí a querer. Te quiero seguir aprendiendo.

   No sé si me entiendes pero es asunto complicado contarte qué es lo que siento. Si ni yo sé a veces qué ronda mi mente. Te digo que trato de comprenderme pero me tienes confundida, poniendo mi vida patas arriba. Estarás contento. Yo lo estoy de tenerte en mi vida. De vivirte, de sentirte en mi piel, de quererte como te quiero, de tenerte conmigo como te tengo, de dejarte libre como eres.

Siempre tuya, Serena.

 


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