Atavío

escrita por Benji dedicada a Lizzy

miércoles 12 febrero 2014    3.00 corazones

Lizzy:

Es tonto escribir cartas y por eso lo hago, porque lo que voy a escribir es tan tonto que no quiero darle importancia alguna. Es tan tonto como describirte mi cuarto: no cambia nada. O tan tonto como decirte que te extraño, porque ya lo sabes bien. Llevo ya seis meses en este cuartucho blanco de una sola ventana y te extraño todo lo que se puede (antes te extrañaba más con cada día que pasaba, ya no, ya no se puede más. Menos mal). ¿Ves?: tonto. Pero por tonto que sea, lo tengo que escribir, para tener prueba de que los dos sabemos lo que pasa y que, aunque intento disimular, es lo que es.

Sabemos bien que eres más de lo que merezco y, por consecuencia, yo soy menos de lo que deberías tener. Basta con saber que fui yo el que te dejó, y aunque volví ya no puedo compararme contigo: tú ni siquiera me dejaste cuando yo lo había hecho. Te quedaste sola pero no me dejaste solo a mí y, bueno, ahí esta la evidente asimetría. Eso lo sabemos bien, ¿no? E igual estamos juntos. Lejos, pero juntos. Me puse a pensar en cómo es que funciona.

La realidad es que, triste o no, no puedo sin ti. Sin ti todo lo que sé es buscarte. Y eso no tiene nada de romántico, es un hecho y nos lo tenemos que aguantar. No tiene nada de heroico que siempre vaya por ti, si acaso la heroína (ya te he dicho antes que eres como una droga para mí, no lo voy a decir otra vez) eres tú que siempre te dejas encontrar. Tu eres de otro mundo y yo lo más mundano y trivial que hay, y por eso lo adorno todo (como con eso de que eres como una droga para mí). Lo adorno desde ya para que te confundas y sientas que esto no es real sino todo lo de más allá, lo imposible y mágico, lo que siempre estuvo para ti. Porque la realidad es que tu no cabes en ella, que te mereces todo y eso es lo que das, casi todo a mí. La realidad es que a pesar de ti y de mí no quepo en ninguna otra que en la tuya. Que si ves a través de los adornos y ves que no mido lo que tú y te vas, me voy detrás. Y tú, siempre más grande (pensé que había un límite, como lo hay para extrañar, pero contigo parece que no), seguro que te dejas alcanzar y me pongo a adornarlo todo aún más. Mi amor es solo un atavío, el tuyo es lo que se esconde debajo. Así funciona y funciona bien.

Creo que terminé adornando la carta y no lo quería hacer (solo la carta, el resto lo seguiré adornando, ya verás). Te engañé otra vez. Voy a volverlo a intentar: lo quiero todo contigo y nada sin ti. Sí: así de tonto lo quería.

 

Tonto siempre,

Benji


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