Amor entre guerra

escrita por curuxina dedicada a Miguel

miércoles 29 enero 2014    2.63 corazones

Hola mi amor,

No se cuando recibirás esta carta, espero que llegué para Navidad o al menos para San Valentín. 

Ya hace dos meses desde que te fuiste, dos interminables meses desde aquella despedida en el aeropuerto. Te arrancaron de mis brazos demasiado pronto. Traté de asimilar por más de un año que ese día llegaría, pero aún hoy me siento extraña, como en un delirio o una pesadilla muy larga de la que no logro despertar, todavía no puedo creer que no estés a mi lado.

Fue el peor día de mi vida, peor que el mayor dolor que haya sentido, peor que la muerte de un ser querido. Me besaste, y me abrazaste como nunca lo hiciste, con una mezcla de amor y miedo. Traté de grabar aquel momento en mi mente, porque, una vez que entrarás por la puerta de embarque, no sabía si te volviera a ver, y creo que es peor la propia incertidumbre hacia la muerte, que ella misma. Es como si me hubieran arrancado una parte de mi alma. Ya no sonrío, ya no me divierto, la vida se ha paralizado a mi alrededor y sólo de descongela cuando tengo noticias tuyas, y aunque brevemente, como un pequeño destello que brota de unas cenizas que creía apagadas, me siento bien.

Pienso constantemente en dónde estarás, si habrás comido ese día, si estarás en una cómoda cáma en alguna base con calefacción o el el frío desierto, en la noche, sin dormir. Me pregunto si hoy te abrá vuelto a rozar una bala, con la suerte de que sólo logre acertar al vehículo, o si tendré que saber por las noticias que te ha pasado algo.

Ahora entiendo cuando me decías, al poco de conocernos, que las personas que más odian la guerra son las mujeres de los soldados.

Aún encuentro consuelo en las pocas veces que puedes llamarme, y me tranquilizas con tu voz, con tus palabras de amor, con el sonido de tu respiración.

Al igual que el día que nos despedimos fue lo peor que me ha pasado, el día que nos volvamos a ver será la mejor sensación que una persona haya tenido. Recuperaré una parte de mi misma, la parte más importante de cualquier persona, su corazón.

Recuerda que estoy ahí. Cuando te levantes, comas, te acuestes o tengas la desgracia de cruzarte con un enemigo, recuerda que mi corazón está contigo, y nunca te dejará. Vive, y vuelve a casa, y te juro que no te volveré a dejar escapar, no dejaré que te vuelvan a arrancar de mis brazos.

Siempre tuya.

 


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