Amada mía

escrita por El principe de los ingenios dedicada a Necesidad de amar

jueves 26 enero 2017    3.66 corazones

Amada mía:

Gracias a ése te amo, porque a cada instante que busco tenerte entre mis brazos, atisbo tu efigie junto a ése al que no amas y desgraciadamente te une un lazo nupcial. Entonces, el celo de saber que en estos precisos momentos cuando mis letras tratan de prevenirme de cometer una barbarie contra mi persona, puedes estar entre los brazos de él, ése que me hace feliz por amarte e infeliz por no tenerte. Sin embargo, mi molestia es aun más grande cuando tengo la certeza que las flores que nacen en tu corazón mueren víctima del hastío y lo seco de sus besos, al no tener el agua que tu jardín necesita.

¡Que crueldad es guardar lo que ambos sentimos! o lo que tú me haces creer. Mi desespero es tan enorme como los Andes, tan profundo y misterioso como el océano. ¡Dime que no juegas con mi ser! Dame esa palabra que cada viernes en la tarde perfuma el ambiente, y que el cauce de tus labios me hace no dudar. Que infortunio el mío de no haberte conocido cuando tus alas eran libres, cuando el sudor en mis noches de soledad me despertaba teniéndote cerca, empero, no te podía alcanzar. ¿Dónde naciste diosa del Olimpo? Que condena tan grande puedo llevar por Júpiter, por el sólo hecho de amarte como las estrellas duerme sin temor a la luna cuando ella no está.

Dime Amada mía, ¿por qué tus besos se convierten en hiel? Cuando de sólo pensar que en estos instantes tratas de servir a ése que no te da felicidad. A ése que me separa de ti, a ése que no me permite tenerte. A ése que decora la mesa de tu sala junto a ti en un retrato, tú ataviando un vestido blanco y él de negro, que los perpetúa para toda la vida.

Disculpa por escribir con la tinta de mis venas las cuales cubren el papel de enorme impotencia. ¿Cómo podré tocarte de nuevo cuando me eres infiel? ¿Cómo le haré a mis manos para que se detenga de galopar por tu cuerpo desnudo?, cuando vengas sucia de haber saciado a otro ser. ¿Por qué me hieres de esta manera? ¿Por qué juegas tan brutal conmigo? Tú conoces el amor que se engendra en lo más recóndito de mi corazón, entonces ¿por qué me martirizas? y no le confiesas la verdad a tu mente de tener dos, para saciar tu adrenalina de vivir en la opacidad por mantener un amor imposible. Oh… amada mía, qué angustia puedes provocar en mí cuando no te tengo amada mía. Que injusto poder tienes sobre este humilde bardo que sólo te ama y desea ahora darte este sufrimiento convertido en amor.

Dime que no estás con ése, dame esa prueba que sólo tu hermosa cara junto a tus bellos ojos café, pueden hacer ahuyentar mis dudas. Quiero que el abrazo que nos damos cada viernes que nos vemos nunca termine. Por lo tanto, deseo suplicar y exigir perdón por todo aquello a lo que le fui infiel en la vida, para no seguir aguantando este dolor inmenso que me garantiza tu presencia e inexistencia. Dile que no lo amas, qué lo engañas con tus besos. Para qué vas a cumplir con el compromiso matrimonial, llénate de valor y déjalo, ven a mis brazos corriendo, éstos que desesperado necesitan de cada caricia que tus dedos hacen vibrar.

Oh… bella amada, ahora recapacito mientras que el alba que entra por mi ventana me permite aclarecer mis pensamientos. De nuevo vuelvo a observar tu figura frente al espejo, y termino de absorber esta copa de vino tinto que es la última que la botella almacena. El vino ha transformado el fuego de mi sangre, y me ha permitido oxigenar mi mente. Mejor seguimos así, porque nos ocurriría lo mismo si cada noche te tuviera. Este idilio pasional que me mata, de seguro que se fuera gastando como las olas con el paso de los años desgastan a los arrecifes. Es mejor ofrecerle al cuerpo esa melodía mística de la infidelidad, esa que nos hace vibrar. Entonces, si tú fueras solamente mía, mi sinfonía se convertiría en un dueto, y las guitarras no pudieran reproducir estos ritmos que alimentan mis sentimientos, y que amenizan mis mañanas, tardes y noches de la misma forma.

Me pregunto. ¿Hasta cuando será que seguiré teniendo esta quimera de verte? ¿Hasta dónde alumbrará tu sol mi espacio de amar? No quisiera que se acabara la intensidad de tus rayos, para que la gélida noche no venga a mi encuentro. Te suplico que no dejes que tu codicia de compartir tu tálamo con dos, se torne en una monotonía en mi pensar, y que el amor que por ti siento se convierta en el juego al que tus besos me someten. Mantenme esclavo de tus caricias, de tus encantos; sigue siendo mi ninfa, hazme creer que no eres humana, no extingas esa malicia, que en tu hasta pronto cada noche que te retiras, me dejan un sabor de volverte a ver. Nunca me ames como a ése, mejor constrúyeme ese paraíso que ahora mis ojos ven, y cuando se vaya destruyendo, déjame envenenarme de tu gracia, para que este delirio constante nunca muera.

Te ruego que no beses a ése, hasta pronto amada mía, ojalá que la tierra se vuelva loca como este enamorado, para que los días pasen y ya sea viernes para poderte tener de nuevo, te amo y no lo oculto, no me ames porque así me pierdes. Adiós, Amada mía.     


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